Los medios de comunicación son fundamentales e imprescindible en una sociedad democrática, son el cuarto poder. En su origen, la prensa escrita formó este cuarto poder y fue el escritor y político Edmund Burke quien acuñó este término debido a la gran influencia que esta ejercía en los años previos a la revolución francesa. Hoy en cambio, aglutinaría el gran número de medios de comunicación existentes. Mientras en su origen se limitaba a mostrar la opinión pública, hoy no se puede discutir la increíble capacidad que posee para crear esa opinión pública, siendo uno de los mayores generadores del concepto denominado mainstream o corriente generalizada de pensamiento.
Debido a la increíble capacidad que posee de influenciar el pensar general, se ha convertido en el objetivo del poder, intentando por todos sus medios controlarlo, pues es a través de estos medios donde se transmite la ideología, es decir, las ideas de la gente. Como dice el sociólogo Felipe López-Aranguren “lo que no se publica no existe”, por lo que si no tienes capacidad de comunicar, nadie tiene la posibilidad de saber de tu existencia y si nadie sabe de tu existencia tus ideas son incapaces de llegar a la gente. Es pues, controlando y excluyendo, como se consigue establecer el pensamiento único.
A día de hoy, son nueve grandes grupos los que controlan la mayor parte de la información en el Estado español. Estos son: Prensa Ibérica, Vocento, Antena 3 y Planeta, Zeta, Godó, Prisa, Telecinco, Unidad Editorial y Mediapro/Imagina. Existen también otros grupos más pequeños con cierta capacidad mediática o audiencia, como son: la COPE, Intereconomía, Libertad digital o Promecal.
Ante este panorama ¿podemos establecer la existencia de cierta pluralidad entre los grandes medios? En absoluto. Lo que sí encontramos es una gran cantidad de medios, pero pluralidad, eso ya es otro cantar. Encontramos una gran evidencia de que el abanico de opiniones existente entre los grandes medios es muy limitado. Los puntos de vista críticos o con cierta sensiblidad de izquierdas están claramente discriminados, por lo que las posturas progresistas o revolucionarias se encuentran en serias dificultades para llegar a la población. Son muchos los ejemplos que encontramos de esto, la Casa Real y todo lo relacionado con ella o el veto a sus críticas y a la monarquía. O la concentración de mensajes promoviendo las políticas liberales que se presentan como las únicas posibles excluyendo al resto de alternativas.
Pero si además de todo esto profundizamos un poco más en el tema, podemos ver como estos grandes grupos de comunicación son a su vez conglomerados de empresas que llegan a formar parte de bancos y cajas como es el caso de Prisa con el Santander y La Caixa. O en el caso de la Cope con organizaciones tan diversas como La Conferencia Episcopal, la ONCE y CajaSur.
¿Dónde podemos encontrar una información ajena a este interés político y comercial? Apostar por medios autogestionados, independientes de los intereses económicos junto con la elaboración de un criterio propio puede ser una posible solución.
Javier López es militante de En lluita.
Fuente: En Lucha
Enlace: http://enlucha.org/site/?q=node/18808
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