“Ver a Nicaragua progresar bajo las banderas del Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), 34 años después de derrotar al
somocismo es suficiente para sentirse realizado”, aseguró este viernes
el veterano de guerra Julio Antonio Gómez (El Vietnamita).
Para
el héroe masayense, también conocido por algunos de sus compañeros de
lucha como Eduardo Ramírez, nutre la satisfacción ver a miles de jóvenes
graduados en todos los niveles de enseñanza y los resultados de los
programas sociales desplegados en estos años.
Sin dudas, la Revolución Popular Sandinista transita ahora por una
nueva etapa, digna del legado de quienes quedaron en el camino hacia el
triunfo del 19 de julio de 1979, expresó en diálogo con Prensa Latina.
Recordó a los precursores Carlos Fonseca Amador(1936-1976) y Santos
López (1914-1965), quien a su juicio devino puente entre Augusto César
Sandino (1895-1934) y el primero, reconocido como fundador del Frente.
En la década del 60 cobraron fuerza las luchas obreras en sus
distintas formas y con ello las masacres de la Guardia Nacional, lo cual
alentó al accionar hasta llegar al triunfo tras la huída de Somoza
Debayle, relató.
“La Revolución Cubana y en particular la gran victoria sobre los
mercenarios asesorados y pagados por Estados Unidos que intentaron
invadir ese país por Playa Girón (1961) nos inspiraron a formar un
movimiento revolucionario”, aseguró.
“Playa Girón significó la reapertura de las luchas en Nicaragua. Cuba
nos enseñó que la lucha era difícil pero que la victoria era posible”,
enfatizó el dirigente de la Coordinadora de Solidaridad con esa nación
en Masaya.
Bajo ese ejemplo, rememoró, Martín César Ramírez (Pinocho), Augusto
López, Guillermo Espino y yo empezamos a organizar fuerzas en esta
ciudad seguros de poder derrotar a Somoza.
Reconoció el aporte esencial de la exguerrillera Gladys Báez en las
distintas acciones que desarrollaron para desestabilizar a la dictadura,
como la toma del otrora Instituto Nacional de Masaya (1973.
“Yo tuve que abandonar mis estudios de psicología en la universidad y
salir a la clandestinidad el 7 de noviembre de 1976, cuando cayeron
Eduardo Contreras, Silvio Reñazco, Rogelio Picado y Carlos Roberto
Huembes, pero todo el dolor que hemos pagado no fue en vano”, afirmó.
Hace seis años regresamos con más fuerza, emprendimos el andar por
una nueva vía y hemos logrado desgastar a la derecha, sentenció.
Al pueblo lo quisieron engañar por 15 años, pero cuando abrió los
ojos comprendió que las promesas neoliberales solo eran eso, agregó.
A su juicio “el neoliberalismo nunca dio una respuesta ni a Nicaragua
ni al área, sus adalides se erigieron en el poder y terminaron
despreciados por corruptos, porque sólo supieron privatizar y con ello
alentaron el robo.”
La etapa iniciada con el regreso de Daniel Ortega al gobierno (2007)
es del resurgir más fuerte del Frente, porque en los años 90 desde la
oposición política acumulamos gran experiencia y pudimos percatarnos de
los errores cometidos, subrayó.
Gómez significó la unidad alcanzada entre las bases y la dirección
del partido, cuyo sustento popular lejos de aminorar crece por día como
señalan todas las
encuestas.
Pero eso sí, enfatizó, no podemos dormirnos ni sentarnos sobre
nuestros laureles, el enemigo siempre estará conspirando y nosotros
tenemos que seguir batallando hasta que desaparezca la más leve sombra
del imperio.
El Vietnamita continúa trabajando en su barrio con los Gabinetes de
la Familia, Salud y Vida; con la dirección del partido y con los comités
de solidaridad, en tanto gana el sustento como vendedor de dulces
artesanales en el mercado de Masaya.
Para quien pudo ser sicólogo, el tiempo entregado a la revolución le es devuelto cada día en gozos.
“Cuando nosotros nacimos no había oportunidad, llegué al cuarto año
de universidad gracias a mis hermanos y tuve que dejarlo por la
persecución somocista (1976), pero sería egoísta decir que no estoy
realizado si ya mis sobrinos están formados como médicos en Cuba”,
reflexionó.
Eso da satisfacción, aunque nos esforzamos no sólo por la familia
sino por todo el pueblo, por eso a veces lloramos de emoción al ver
miles de jóvenes graduados y sobre todo colaborando con la revolución,
apuntó.
“No le quepan dudas -ratificó-, este nicaragüense se siente realizado al ver la patria progresar bajo las banderas del Frente”.
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Fuente: Libre Red