jueves, 2 de mayo de 2013

La oposición oficial como sarcasmo del sistema

La posesión del poder daña inevitablemente el libre juicio de la razón
Immanuel Kant, Sobre la paz perpetua
¿Cuándo fracasa la razón?… [Los socialdemócratas] eran parte del aparato del poder, cada uno de ellos representaba un trocito de poder. Sus conciencias estaban divididas [entre] la papeleta del sufragio y el “cuarto de las bofetadas”. A ellos les habían encomendado proteger el orden no sólo de los criminales, sino también de los perturbadores, de los agitadores. ¿Cómo reaccionarán cuando el régimen reaccionario lo oponga a los perturbadores del orden público? ¿Cumplirán con su “deber” como manda la ley? El poder [es como] la marihuana: el hacer uso de él implica el abuso.

Ernst Fischer, Recuerdos y reflexiones
La nación atraviesa actualmente una situación económica y sociopolítica singular, extraña.
Por un lado, las mayorías padecen la resaca del retorno del partido único-hegemónico a la Presidencia de la República con Enrique Peña Nieto y la oligarquía a horcajadas sobre su lomo –ésta última, experta en la equitación política, ni siquiera tuvo que tocar piso para pasar del jamelgo panista al tricolor–. Soportan el martirio de la tonificada momia priísta que regresó como figura principal al proscenio del antiguo régimen presidencialista, que poco se modificó en su esencia autoritaria durante su ausencia, bajo los cánones diabólicos del haiga sido como haiga sido salinista-calderonista, envuelto en su rancio tufo de ilegitimidad. Carencia que, sin embargo, debe reconocerse, ha logrado subsanar gradualmente en el mundo de las apariencias mediáticas, al explotar con relativa habilidad la disolvente crisis intestina cuyo ascenso provocó entre la oposición electoral adocenada de la extrema derecha clerical y la irreconocible izquierda leal por difuminada, arrojándole diminutos y artificiales espacios de participación. Mendrugos para mendigos de la elitista “Cruzada Nacional contra el Hambre” partidaria que, en su delirio por la pérdida de identidad y el extravío de la brújula política, las organizaciones damnificadas enaltecen, como si con ellos se les reconociera su valía, se les considerara dignos interlocutores y se les compartiera realmente el ejercicio del poder político y el destino “modernizador” de la nación.
En su pragmático oportunismo, a la oposición no le importa tratar de compensar su quiebra electoral y su naufragio poselectoral al convertirse en la “quinta columna” del peñismo neoliberal-autoritario. En el desesperado esfuerzo por tratar de alcanzar un lugar privilegiado en los reflectores del furgón de cola del sistema y de obtener alguna ventaja dentro del enclaustrado pactismo por México –en marzo, a puerta cerrada, el perredista Jesús Zambrano (criticado por el líder escenográfico de su partido, Alejandro Sánchez, quien le exige inútilmente su renuncia al puesto que asume al margen de su organización) sustituye al panista Gustavo Madero en la presidencia de su consejo, bendecido por Miguel Ángel Osorio y Luis Videgaray, el Chicago Boy consiliario del príncipe–, no le quita el sueño realizar el trabajo sucio de un programa sexenal cuya agenda y linderos son fijados por la elite dominante, que ofrece mezquinas zanahorias como limosnas a sus adherentes y magnánimos garrotazos a sus detractores. Que con esos bastardos acuerdos excluyentes, la tragicómica parodia de los que en su momento impuso despóticamente el sátrapa Carlos Salinas, rebajen el papel de los “representantes populares” del Congreso de la Unión al simple papel de levantadedos que convertirán en leyes las iniciativas de Enrique Peña –“las que México necesita”, con algunas irrelevantes modificaciones de los pactistas–, negociadas al margen de ellos, y que en el proceso legislativo sólo se les concederá la oportunidad de plasmar algunos matices cosméticos, a menudo verdaderas insensateces jurídicas.
Al cabo ya están acostumbrados a escenificar la degradada postura de bufones de la corte, asignada por el viejo autoritarismo y la “moderna” democracia tropical, a cambio de premiarlos jugosamente con el oscuro (¿corrupto?) manejo del presupuesto que se les asigna. Recién, Juan Manuel Portal, auditor Superior de la Federación, criticó a los eunucos de los siete grupos parlamentarios por su voraz falta de transparencia y rendición de cuentas en el manejo de las subvenciones recibidas, cuyo monto entre septiembre de 2012 y febrero de 2013 ascendió a 660.3 millones de pesos, contra los 481.2 millones recibidos entre marzo y agosto del año anterior.
A los dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y demás partidos no les preocupa que al apoyar el pacto le otorgan a Peña Nieto y al Partido Revolucionario Institucional (PRI) la legitimidad que no obtuvieron a través de las elecciones. Les permiten presentar a la sociedad como propios los frutos de las contrarreformas neoliberales impuestas, “consensuadas” con los pactantes, hecho que los fortalece política y electoralmente, a diferencia de la oposición, que no ha logrado sacar provecho ante la opinión pública de los supuestos logros y les da la oportunidad de diluir entre los adherentes los costos y el malestar social que generan, para que su imagen absorba la suciedad ante la población.
El PRD, por ejemplo, tiene que soportar y asumir las consecuencias de la contrarreforma educativa, ya que las legítimamente irritadas movilizaciones de los maestros se concentran en los estados que son sus feudos, así como su incapacidad para atender políticamente las demandas de los docentes y tratar de encontrar una salida negociada que le permita revolver la contradicción insalvable: quedar bien con el dios Peña y el diablo del pueblo. El PRD está escindido y es víctima de sus compromisos encontrados. Está atrapado en la pegajosa telaraña del pacto que no desea abandonar para que no lo cataloguen de desconfiable e “incivilizado”, y los intereses de quienes votaron por éste al considerarlo como una opción social y antineoliberal. Por ello ha actuado tragicómicamente. Zambrano dijo que “son extrañas las movilizaciones cetegistas” (de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero), sin explicar por qué lo son, sin desenmascarar a los grupos tenebrosos y sus razones que, según él, manipulan a los cándidos maestros. Entre la atención de las exigencias de éstos y “el cumplir con su ‘deber’ tal y como lo manda la ley”, como diría Ernst Fischer, el gobernador perredista del estado impuso la ley de la brutal represión, con lo cual acrecentó el desprestigio de su mandato y del PRD.
El PAN no tiene ese dilema. Como parte de la derecha cavernícola exige a sus pares Enrique Peña-PRI que apliquen la mano dura. La represión sin concesiones ni contemplaciones. Están convencidos que se tiene que sofocar con la violencia a quienes se alzan en contra del orden establecido. “Se tiene que demostrar lo más claramente posible el principio del poder: que la derrota del enemigo ponga ampliamente de manifiesto su impotencia” (Fischer). No tienen las dudas de un Hamlet. Se volvieron insensibles después de 6 años de baños de sangre y de montones de cadáveres sobre los que se asentó la “democracia” despótica-clerical del calderonismo. De hecho siempre lo han sido. Siempre festejaron los torneos deportivos del PRI, cuando salía alegremente a cazar mexicanos, como sucedió en 1968 o 1971. “Alabaron a los asesinos como a ángeles en momentos de necesidad” (Fischer). El PRI y el PAN siempre han sido los guardianes del orden, bajo la lógica de cualquier sistema autoritario.
A los partidos de oposición de derecha y los que antaño se decían de izquierda electoral no les inquieta que el fortalecimiento de Peña Nieto-PRI sea a costa de ellos. Que tienen que acepar sumisamente un pacto que justifica las políticas neoliberales y el ejercicio del poder antisocial del peñismo. A costa de su conversión en organizaciones testimoniales, espectrales. Con las derrotas que sufrirán en las elecciones de julio comprobarán las secuelas de su error táctico. Su presencia política se deteriorará aún más. En 2018 se lamentarán todavía más.
Mucho menos les interesa que la base social del sistema esté crispada; que su rencor y su malestar social se agudicen con las políticas que aprueban y que la crucifiquen como a un anticristo, como es el caso de la contrarreforma laboral.
El PAN no ha tocado el fondo de su crisis y descomposición. A la pérdida de la Presidencia de la República, las fracturas, la defección de militantes convencidos y de aventureros –como Vicente Fox y Marta Sahagún–, el ajuste de cuentas, el reagrupamiento, la disputa carroñera por los pedazos de poder dentro del partido y el sistema, tendrán que agregar una mayor pérdida de ascendencia entre los votantes, la reducción de puestos de elección popular y, lo más importante, de subsidios públicos asociados. No le quedará más que reasumir el viejo puesto que tenía asignado en el antiguo régimen: el de apéndice del priísmo, en el cual, por cierto, no se sentía incómodo.
Lo más llamativo es el travestismo político de los partidos de la “izquierda” oficial encabezada por el PRD y sus ocurrentes dirigentes. Por ejemplo, Jesús Zambrano declaró hace poco al diario El País que “el pacto por México es un logro de la izquierda, que escribe una nueva forma de hacer política sin reeditar la lógica de confrontación”; su partido “se ha fortalecido con el pacto”; que “es que el PRI ha reconocido en su regreso a la Presidencia que solo no puede [y] que el centro de gravedad del país se desplazó hacia la izquierda”; que “el pacto se sustenta en la gran pluralidad política que se ha asentado en el país”; que el PRD ya no quiere situarse como una simple oposición.
El cinismo de Zambrano es monumental, como la famosa Estela de Luz calderonista. Asume para su partido la agenda del pacto impuesto por las elites dominantes, así como su contenido neoliberal, auténtica maquinaria trituradora de las mayorías. El acuerdo palaciego antisocial lo truca como plural. La claudicación la arropa con la mentira de la negociación. La postura de “izquierda bien portada” trata de diferenciarse del lópezobradorismo calificado como “rijoso”. El pozo de la derecha en que se hundieron trata de deslizarlo patéticamente a la izquierda. La derrota quiere mostrarla como triunfo.
La declaración de Zambrano no es más que la reiteración de la emasculación que hace tiempo se realizaron los dirigentes del PRD. Al decidir avanzar por la autopista electoral llevaron al autobús de su partido al precipicio, en lugar de al poder. Reemplazaron la lucha de clases por el juego lujurioso de manitas sudadas de las clases y aceptan que Peña Nieto los lleve al despeñadero.
Sustituyeron la política del cambio y la ideología de izquierda, la organización y la movilización de las masas por la retórica hueca al mejor postor, el oportunismo electorero, el parlamentarista paralizante, la desmovilización de sus militantes y simpatizantes, y convirtieron a los eventuales ciudadanos en simples votantes. Se extraviaron en el laberinto del Minotauro y se ahogan en la fetidez de sus despojos. Plegaron las velas y se hundieron en la vergonzosa capitulación. Sucumbieron en su fascinación por los supuestos juegos de poder donde sólo ocupan el papel de sombras.
En lo único que tiene razón Zambrano es que el PRD dejó de ser oposición y opción de izquierda, ya no digamos anticapitalista. Esos conversos a la derecha que predican las virtudes progresistas, practican otro vicio y la virtud: la seducción por dinero público de los partidos paraestatales y los puestos administrativos del sistema capitalista-autoritario al que ya no desplazan, sino mejoran su eficiencia. Por desgracia, esa nueva era es compartida, con sus diferencias, por Andrés Manuel López Obrador, ausente de las luchas sociales. El movimiento que organiza no aspira a desbordar los linderos del sistema. Su búsqueda por el registro como partido implica ceñirse a los mismos. La fragmentación de esos grupos redundará en beneficio del priísmo y el sistema.
En ese sentido, la reforma electoral iniciada por el sistema en 1977, anunciada simbólicamente por su artífice Jesús Reyes Heroles en el estado de Guerrero, entidad donde habían surgido los movimientos campesinos y armados más importantes, como los de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, ha sido exitosa hasta el momento. Ha desarticulado y desvanecido a la izquierda oficial.
Estamos ante “el proletariado sin cabeza”, como diría hace tiempo José Revueltas. Se tendrá, por tanto, que construir una nueva izquierda que retome los principios anticapitalistas.
*Economista
Fuente: Contralínea 332 / abril 2013

Educación popular en derechos humanos

La educación popular en derechos humanos es una propuesta metodológica que contribuye a la lucha de las personas y los pueblos para construir un mundo más justo y digno, al tomar como herramientas los derechos humanos pero, sobre todo, como herramientas pensadas para procesos de emancipación. Con base en esto, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, OP, AC, ha acompañado espacios formativos y ha entretejido saberes. Es vital reconocer los procesos de lucha que han llevado a Latinoamérica a la conquista de los derechos humanos que reconocen a las personas como sujetas de derecho y a los medios de comunicación para exigir a los Estados condiciones dignas de vida, aspectos que todavía están en construcción.

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Los procesos de formación que acompañamos se realizan mediante los componentes de propuestas educativas que surgen en América Latina, y se han venido fortaleciendo y alimentando a partir del intercambio de saberes entre los diversos grupos organizados que buscan liberarse y transformar este sistema deshumanizante que cada día se colapsa con mayor gravedad.
Acompañamos el proceso de la Escuela para Promotoras y Promotores Juveniles en Derechos Humanos desde hace 10 años, el cual ha visto pasar a poco más de medio millar de jóvenes que han dedicado tiempo y entrega en este espacio para construir saberes y herramientas encaminadas a la defensa de los derechos humanos, sobre todo de derechos de grupos que históricamente han sido explotados, marginados y discriminados.
Lo procesos educativos deberían ser un medio por el cual las personas hallen alternativas para caminar en comunidad hacia un mundo donde los derechos humanos sean una realidad concreta, y pasemos del reconocimiento de los derechos en los instrumentos internacionales o leyes del Estado, a su ejercicio pleno. Consideramos apremiante que en los procesos de formación y acompañamiento sobre derechos humanos seamos sensibles a las propuestas educativas que rompan con el modelo hegemónico de educación bancaria e individualista, de lo contrario el proceso de socialización del saber con relación a los derechos será infructuoso. Es importante que las personas acompañantes de estos procesos formativos facilitemos espacios fraternos y horizontales, donde “nadie sea sin que una o uno deje de ser”, donde las personas se reconozcan hermanadas en la construcción y esperanza de que la civilización del amor es posible, y que el mundo subvierta la injusticia, la opresión y este sistema violento, capitalista y patriarcal.
La educación popular en derechos humanos conserva las propuestas que la educación popular del siglo pasado cimentó. No podemos dejar de lado los componentes que ya se han llevado a cabo y que son efectivos. Por ejemplo, tanto en la propuesta de la Teología de la Liberación, a través de prácticas como las comunidades eclesiales de base, como en los procesos formativos de movimientos y organizaciones populares, se ha comprobado la educación como un medio que posibilita la crítica, y a través de ésta se comprenden los componentes estructurales que por siglos han mantenido a pueblos enteros en la marginación y la miseria, y donde juntas y juntos desenmascaramos las mentiras y abusos de la civilización del capital, la civilización de la riqueza, como lo denunció Ignacio Ellacuría. Asimismo, se ha hecho una opción clara y fuerte por las mayorías empobrecidas, por los pueblos que luchan para dignificarse en su quehacer cotidiano desde los pequeños signos de amor en comunidad hasta la organización social y política, que encuentran su razón de ser en la superación de la deshumanización y la edificación del buen vivir de todas las personas y pueblos.
En las últimas 2 décadas, en el país el tema de los derechos humanos ha cobrado una importancia relevante; incluso se han hecho parte de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con las debidas obligaciones que un Estado tiene para garantizarlos y protegerlos. Sin embargo, si los grupos organizados que caminamos al lado de las víctimas –sean organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales o colectivos– perdemos la intención de empoderar a las personas para que exijan sus derechos y tomen en sus manos estas herramientas de emancipación, entonces correremos el riesgo de olvidar que los derechos humanos son para las personas, para los hombres y mujeres de este mundo y, al olvidar seguramente terminaremos por legitimar y entender los derechos humanos en función de las propuestas e intereses venidos del sistema y de la clase dominante, advertencia que Franz Hinkelammert nos hace desde varios años atrás.
Lo importante en un proceso de educación popular en derechos humanos, a nuestro juicio, es guiarlo hacia la búsqueda y conquista de derechos que propicien que todas y todos tengamos las condiciones básicas y necesarias para una vida libre de miseria y miedo, y a su vez rechazar la acumulación del capital como motor de la historia y principio de la humanidad. Así también se hace urgente la solidaridad y organización entre todos los pueblos del mundo, a través del cosmopolitismo, tal como lo señala Boaventura de Souza, con la finalidad de hermanar las luchas por los derechos humanos y compartir experiencias que han reivindicado la dignidad y la justicia de las personas y los pueblos.
Para el Centro Vitoria, dirigido actualmente por don Miguel Concha, ha sido fundamental que los derechos humanos se compartan, se vivan y se construyan desde lo más sencillo, desde lo más significativo para las personas y con base en metodologías venidas de la educación popular y la educación para la paz, en ello han contribuido mujeres y hombres que han colaborado como facilitadores y acompañantes en el proyecto de la Escuela de Derechos Humanos. A todas y todos, muchas gracias.
Los 10 años de la Escuela de Derechos Humanos del Vitoria muestran que el trabajo colectivo y compartido hace realidad la existencia de juventudes defensoras de derechos humanos, y que con el paso del tiempo, a través de un diálogo intergeneracional, entretejen experiencias y saberes que dan cuenta de la gran comunidad de personas que cotidianamente defienden los derechos humanos, y transformar así un sistema basado en el individualismo que excluye y explota a todas y todos aquellos que no pertenecen al grupo dominante y poseedor de la lógica de la civilización del capital y el patriarcado.
Este lugar de formación para jóvenes defensoras y defensores de derechos humanos es parte de las experiencias que la Red Nacional de Organismos Civiles Todos los Derechos para Todas y Todos ha visibilizado mediante su campaña Defendamos la Esperanza (www.defendamoslaesperanza.org.mx), con la intención de compartir los trabajos de defensa y promoción de derechos humanos que las organizaciones de esta Red realizan.
Es fundamental que la sensibilización hacia las violaciones de derechos humanos nos lleven a reconocernos también como víctimas de violaciones sistemáticas a nuestras derechos, pero también al reconocimiento de los abusos que cometemos contra la Madre Tierra, al tiempo que desarrollamos habilidades de defensa y transformación social. Estos procesos educativos tendrían que ir encaminados a humanizar la humanidad y construir un mundo basado en la sororidad y fraternidad, al reconocer las diversas orientaciones sexuales e identidades sexogenéricas, comenzando desde las relaciones cara a cara hasta la transformación de las relaciones estructurales que por tanto tiempo han violentado y explotado a las personas y la naturaleza.
La educación popular en derechos humanos hace que nos miremos como iguales, nadie por encima de nadie, con vitalidad para la defensa de la dignidad y creatividad para reinventar nuestros espacios de convivencia, para dar paso a la civilización del amor y la solidaridad. En este caminar colectivo, las víctimas hallamos fuerza suficiente en la comunidad para reivindicar nuestra dignidad y exigir justicia y reparación del daño que se nos hace. Un proceso basado en el amor y la esperanza no nos permite mirarnos solas y solos, todo lo contrario, en compañía del otro y la otra, de la comunidad, es que nos dirigimos de manera firme a defender nuestros derechos, a tomarlos en nuestra manos porque son nuestros, porque son medios por los que defendemos nuestra vida.
La educación popular en derechos humanos es para y desde el pueblo, por ello, es recreada desde y con el pueblo. No es un modelo acabado, pues el intercambio de saberes hace que en cada espacio de formación se recontextualice y resignifique conforme a las personas. Las experiencias de educación popular en América Latina y las prácticas de defensa de los derechos humanos, al mezclarse, nos posibilitan ver que los procesos de formación son liberadores, que los derechos humanos son herramientas de emancipación y que la paz y la justicia se hallan entre las personas y los pueblos que salen de sí para solidarizarse con la liberación y la dignidad de los grupos violentados por el actual sistema. Esta propuesta busca hacerse cargo de la realidad y fortalecer la esperanza en que “otro mundo es posible”.
TEXTOS RELACIONADOS:
México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos
Fuente: Contralínea 332 / Abril 2013

¡Desempleados y pobres del mundo…, de México: uníos!

El pragmatismo depredador, que solamente busca resultados, sin importar los medios, fue el legado de la Thatcher, como un irse acomodando y orientado ese pragmatismo por exigencias inmediatas que prescinde de principios teóricos (democráticos, morales), para simplemente tomar en cuenta los hechos existentes como resultados.

“Pragmatismo” en Diccionario de ciencias políticas, de Dieter Nohlen y Rainer-Olaf Schultze
Existen 800 millones de personas en el desempleo, expulsadas del capitalismo salvaje mundial y su punta de lanza, el neoliberalismo económico. En nuestro país tenemos más de 35 millones, de los cuales 24 millones andan en las calles vendiendo mercancías en jornadas de hasta 18 horas, perseguidos por las denuncias de los comerciantes establecidos y a quienes las policías roban sus mercancías, encarcelan a los indígenas, echan de las aceras a mujeres que cargan a sus niños desnutridos a los que les niegan agua y han de beber refrescos, comer productos chatarra y miles de ellos obligados a dormir en alcantarillas, rincones mugrosos y hasta pagar por pernoctar en patios y azoteas. Ese brutal desempleo mundial es una de las consecuencias de la era Thatcher, que con sus seguidores empresariales y gobernantes fueron los primeros en cocinar con las recetas privatizadoras, promover el desmantelamiento de los sindicatos y la abolición del mínimo Estado de bienestar, con el que pretendieron alejar la tentación del socialismo y, más aun, del comunismo.
Milton Friedman fue el ideólogo del “gobierno mínimo”, la llamada desregulación para permitir la absoluta libertad al mercado para que “la mano invisible” (demasiado visible) de patrones, financieros, gobernantes, trasnacionales y demás pillos de la explotación del trabajo, esclavizara con salarios de hambre a empleados, obreros, mineros, campesinos y toda la mano de obra del espectro neoliberal económico que hizo a un lado al mismo Adam Smith con su liberalismo económico, que contaminó a los mismos regímenes de las mil y una variedades socialistas para arrastrarlos al capitalismo salvaje que impera actualmente, y tenerlos en la mira de la primera “revolución mundial”.
Ésta sólo será posible si los desempleados se deciden a encabezar la rebelión desde los países europeos que tienen a sus pueblos con la y se unen a las víctimas de las contrarreformas mundiales, como a los maestros mexicanos o a los estudiantes chilenos que demandan educación pública y gratuita; misma que en México, el peñismo puede poner en peligro con la privatización de la educación y la posibilidad de hacer a un lado el laicismo con la entrega religiosa al papado y al clero político.
La recientemente fallecida Margaret Thatcher, por quien las campanas se echaron al vuelo para festejar su muerte y cantar la letra del filme de 1939 El mago de Oz: “Ding, dong, la bruja ha muerto…”, fue la portavoz y ejecutora del neoliberalismo económico –calificado como capitalismo salvaje– que logró la unión de todos los capitalismos y los poderes fácticos (medios de comunicación, dirigentes políticos, narcotraficantes, apostadores en las bolsas, monopolios comerciales, agrícolas, etcétera).
Así lograron someter a los pueblos vía el empobrecimiento masivo, el desempleo, la reducción de los servicios de salud, el fanatismo religioso, el sabotaje a los movimientos de huelga, el fortalecimiento de la educación privada y, en consecuencia, el descuido de la calidad laica y gratuita de las escuelas públicas. La maniobra thatcheriana y del Fox estadunidense, Ronald Reagan, con sus gobiernos que buscaron los recovecos autoritarios del Estado inglés y yanqui, doblegaron por la fuerza a los movimientos sociales que planteaban reivindicaciones.
A partir de 1979 la humanidad, incluso la que vive y sobrevive en los resabios del socialismo político y los despotismos orientales que resisten las invasiones estadunidenses, ha sido degradada económicamente para ser los nuevos parias, el neoproletariado, que por la fuerza policiaca y militar de sus gobiernos permanece sometida y soportando todas las desgracias de la explotación despiadada del capitalismo salvaje; mismo que en nuestro país inició con el pragmatismo salinista hasta topar con el pragmatismo eufórico de Peña que sólo busca resultados. Hay que consultar en la revista conservadora-derechista de Enrique Krauze, Letras Libres (31 de mayo de 2012), la entrevista que Carlos Puig hizo a Peña Nieto en donde éste declara: “Mi única definición es que soy un pragmático al que importan los resultados… Los resultados, eso es lo que importa: los resultados”.
Además de los desempleados, en el mundo hay más de 1 mil millones de pobres que bien pueden ser el potencial de la “revolución mundial” contra el capitalismo salvaje. En cálculos no conservadores, sino también revolucionarios, en nuestro país sobreviven en el filo del hambre, las enfermedades y desnutrición más de 70 millones de desempleados y pobres (54 millones en la pobreza y el resto sin trabajo) que bien pueden generar un estallido que complete la “revolución inconclusa” de 1910, si antes los detonadores no son los maestros, las guerrillas, el narcotráfico, la guerra peñista y toda la crisis social, política y económica. Esto también puede ser un resultado.
*Periodista
Fuente: Contralínea 332 / abril 2013

El futuro de la derecha católica

Luego de su derrota electoral en 2012 y de la desbandada de la mayor parte de sus militantes, al Partido Acción Nacional (PAN) le quedan pocas posibilidades de mantenerse como opción electoral, pues su verdadero apoyo lo tiene sólo en el clero y en algunos sectores empresariales.


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La vinculación del PAN con esos círculos del empresariado se manifiesta en el apoyo mediático que la derecha sigue recibiendo por parte de la radio y la televisión.
Otro factor que puede ser decisivo para la subsistencia electoral de la derecha católica encarnada en el PAN es el oportunismo de los políticos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que están dispuestos a establecer alianzas con ese partido con tal de beneficiarse ellos mismos con el acceso a cargos públicos.
Luego de 2012
A la derrota electoral del PAN en 2012 le siguió la desbandada de la mayor parte de sus militantes que habían permanecido en ese partido mientras tuvo el poder.
Después de su debacle electoral y de su proceso de “refrendo” de la militancia, ese partido perdió el 80 por ciento de sus miembros, cuyo total nacional pasó de 1 millón 868 mil 567 a 389 mil 634, según datos del Padrón Nacional de Miembros del PAN (www.pan.org.mx).
Cabe notar que a más de 1 siglo de la fundación del Partido Católico Nacional (PCN), en 1911, estados como Jalisco, Guanajuato y Puebla siguen concentrando gran parte del voto católico conservador.
El PAN es, igual que como lo fueron el PCN y la Unión Nacional Sinarquista, una de las organizaciones políticas que han servido para defender los intereses del clero.
A la fecha, el PAN es el único partido que como tal se opone al reconocimiento del Estado laico en el Artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en sus filas han participado muchos dirigentes de grupos conservadores, como Provida, la organización DHIAC (Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana), Ancifem (Asociación Nacional Cívica Femenina), la Unión Nacional de Padres de Familia y el Yunque.
Aunque el PAN sea un instrumento del clero, éste puede subsistir sin él, pues ha cultivado relaciones dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) e incluso entre personajes de la izquierda.
Enrique Peña Nieto, quien ha demostrado su interés en mantener buenas relaciones con el clero, es egresado de la Universidad Panamericana, manejada por el Opus Dei.
Peor todavía, en los últimos años, el PRI se prestó, a gusto del clero, a implantar una legislación punitiva contra el aborto en muchos estados del país, y a promover la reforma del Artículo 24 constitucional para otorgar privilegios a la Iglesia Católica.
Esto es que, en ausencia del PAN, los jerarcas católicos pueden “conformarse” con el PRI, que les puede servir para sus intereses, aunque no de manera incondicional y absoluta como el PAN, pues es éste un partido de sacristía con reminiscencias cristeras. Incluso personajes como Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, pueden servir al clero, sea por ignorancia o por interés, en contraste con las tendencias que han mostrado los gobiernos perredistas de la capital.
Mancera se apresuró a ir al Vaticano a presentar sus respetos al nuevo pontífice argentino, personaje representativo de tendencias reaccionarias de la Iglesia y de su país.
Entre Televisa y el PRD
El proyecto de algunos perredistas de establecer alianzas con el PAN con tal de evitar la hegemonía priísta es una tabla de salvación para Acción Nacional, y hay políticos, supuestamente de izquierda, que se prestan a llevar a cabo esa maniobra con tal de beneficiarse ellos en lo personal, al acceder a cargos públicos y cultivar relaciones con un sector poderoso como el católico.
Son alianzas que no benefician a la izquierda como tal ni a la sociedad mexicana, sino sólo a los políticos del PAN y del PRD, que con ellas obtienen ventajas políticas y materiales: se ponen de acuerdo para su propio beneficio.
La otra posibilidad de “salvación” que tiene el partido derechista es el apoyo mediático, que en forma abrumadora le brindan al catolicismo militante muchos medios poderosos, como Televisa y Grupo Radio Centro.
Esos espacios, que tanto apoyaron al PAN y a Calderón, fungen como si fueran órganos de una prensa confesional como la que existe en otros países.
Su propaganda, tendenciosamente papista, panista, empresarial y conservadora es cotidiana, abrumadora y descansa en su expectativa de que todavía tienen el poder de moldear a su antojo la opinión pública, de decirle no sólo en qué debe y no debe creer, sino qué es lo que existe y lo que no existe.
Las líneas editoriales de medios como la radio y la televisión están determinadas por grandes intereses empresariales, que a su vez suelen apoyar la agenda católica conservadora.
Como se evidenció en 2000 y en 2006, las simpatías de esos medios están con la derecha, lo cual implica que con ellos, el PAN sigue contando con importantes aliados, aunque que no cuenta con el apoyo popular, excepto en unas cuantas regiones del país como Guanajuato, el único estado que en 2012 visitó Benedicto XVI.
Luego de muchas décadas de lucha en México, la derecha católica llegó nuevamente al poder en 2000 y lo perdió en 2012; en los hechos, ese partido dejó clara su naturaleza y proyectos, y por tanto perdió su credibilidad; hoy en día sus principales aliados, para volver al poder, podrían ser los principales medios de comunicación y, paradójicamente, algunos políticos del PRD.
*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

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Una larga historia de corrupción panista
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Fuente: Contralínea 332 / abril 2013

¡Trampas de Alan ante Defensoría!

Tengo ante mí las siete páginas impresas del escrito de Alan García presentado al Defensor del Pueblo, el 15-4-3013, que la benevolencia de alguien me las hizo llegar. De principio a fin se lamenta, casi llora, de la lesiva actuación de la Comisión Investigadora de la Gestión Presidencial 2006-2011, presidida por Sergio Tejada, que, según señala, viene actuando, de “manera sistemática, con clara afectación de (sus) derechos constitucionales”, sin respeto de las “garantías mínimas del derecho al debido proceso en sede parlamentaria”.
Copia y pega, sin creación propia, las partes que entresaca del fallo de 8-8-2012 del Tribunal Correccional expedido en el Expediente N° 156-2012-PHC-TC, hábeas corpus planteado por el ex vocal supremo César Humberto Tineo Cabrera, quien había sido objeto de acusación constitucional (antejuicio) en el Congreso de la República, en el cual alegaba se había violado su derecho al debido proceso. Su demanda fue declarada improcedente en un extremo e infundada en otro, por lo que no es aplicable al caso Alan García, contra quien, con nombres y apellidos, no pesa proceso alguno por denuncia constitucional, es decir, no se tramita aún ningún antejuicio, lo cual se hará más adelante. Lo que aduce, pues, lo hace con trafa o sibilina trampa confusiva.
La Megacomisión examina la “gestión presidencial 2006-2011”, que es otra cosa, otro supuesto jurídico, asaz diferente. Alan es una persona; la gestión es un “asunto de interés público”, que el Artículo 97 de la Constitución Política faculta investigar.
En la página cuatro del escrito de marras, punto 7), está lo que copia textualmente de la citada sentencia, sin el uso de comillas –lo cual es trafa también- por ser ideas ajenas:
“7) El Tribunal Constitucional en su fallo recaído en el expediente N° 0156-2012-PHC/TC ha señalado claramente que son garantías mínimas del debido proceso aplicables en los procedimientos seguidos ante las Comisiones Investigadoras en sede parlamentaria, entre otros, los siguientes: a) Respeto del principio de legalidad, lo que comprende el subprincipio de taxatividad; b) Derecho a la comunicación previa y detallada de la acusación o motivo de la investigación, lo que implica comunicar concreta y puntualmente los cargos y las circunstancias que originan la investigación; c) Derecho a la concesión del tiempo y los medios adecuados para preparar la defensa; d) Acusación y derecho a la defensa, la cual podrá ejercerse efectivamente cuando se conozca de forma clara, detallada y precisa los hechos que se imputan; e) Derecho al plazo razonable (dejé de ejercer la Presidencia de la República hace más de 600 días, tiempo que supera todos los plazos establecidos para las investigaciones judiciales)”.
Todas estas exigencias mínimas del debido proceso corresponden a la persona en concreto que está siendo imputada e investigada, así se lee de la cita. La Megacomisión, en cambio, no investiga a nadie en particular; examina una gestión de un período presidencial de 5 años, no a personas. La mera citación y declaración de éstas no las muta a investigadas.
Una tercera trafa del escrito de García la constituye ampararse en el fallo de 31-1-2001 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (caso “Tribunal Constitucional contra Perú”), en la parte que señala que “las garantías judiciales que contemplan los artículos 8 y 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos no sólo se aplican en el ámbito judicial, sino también a todo tipo de procedimiento en el que se ejerzan funciones materialmente jurisdiccionales”.
Parece que Alan García y su abogado no se dieron la molestia de leer el artículo 8 de la Convención citada, que se refiere a los derechos de una persona acusada e investigada, que no es la situación aún del quejoso.
La Megacomisión, no ejerce función “materialmente jurisdiccional”. Reitero, no ha abierto un procedimiento contra persona alguna, cuyo plazo razonable esté vencido, porque no le corresponde hacerlo, ni tal es el encargo recibido (examen de “gestión presidencial 2006-2011”), por cuya razón no tiene por qué presentar cargos a cada quien cita (todavía no los conoce, ni los que tiene que adivinar), aunque hayan ejercido la presidencia del país, ni enviar la comunicación previa y detallada de la acusación (que no existe), en la cual se debería concretar el añejo principio constitucional de la legalidad-taxatividad (nullum crimen, nulla poena, sine lege), donde se precise la figura típica imputada y que permita delimitar la defensa a la que se tiene derecho.
Estos pormenores que tratan los fallos del Tribunal Constitucional peruano, así como de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a cuyo amparo recurre con trafa García, corresponden a cualquier persona acusada e investigada ante cualquier órgano del Estado. El Artículo 8 de la Convención invocado dice: “toda persona tiene derecho a ser oído… en la sustanciación de la acusación…” (clarísima la trampa alanista)
Estos tópicos jurídicos serán motivo del antejuicio (acusación constitucional) que pronto se debe materializar contra García en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, que sí ejerce “función materialmente jurisdiccional”, al buscar escudriñar entre variados delitos cometidos, imputados, acusados, evaluados y colegidos del acervo probatorio.
 

Documentos adjuntos

 
 

Parte III: Inegi maquilla cifras de desempleo

La cifra reportada por el Inegi maquilla la realidad nacional. Un reporte del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM revela que en el país hay 300 por ciento más desempleados que la cifra reportada por el organismo “autónomo”, que apenas alcanza los 2 millones de “desocupados”.

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabiliza 2 millones 437 mil 409 personas “desocupadas” en México. Sin embargo, el Centro de Análisis Multidisciplinario cuenta con una cifra muy superior: calcula que son 8 millones 671 mil las personas con interés en trabajar que no encuentran empleo. El Centro, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México, revela que el gobierno federal oculta al 72 por ciento de la población desempleada, además de que no contempla a quienes sufren una situación crónica de desempleo.
La diferencia en las cifras, señala el Reporte de investigación, se debe a que la metodología que utiliza el Inegi no es la adecuada. Luis Lozano Arredondo, miembro del CAM, explica que fue a partir del panismo cuando el Inegi evadió la metodología internacional para hacer cálculos de empleo y desempleo.
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El también profesor de la Facultad de Economía agrega que, en 2005, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) le pidió al gobierno mexicano homologar la metodología del desempleo de acuerdo con los criterios internacionales. “El rector de estadísticas de la OCDE le mandó un oficio a Gilberto Calvillo Vives, entonces director del Inegi, donde le decía que revisara la metodología para el cálculo del desempleo”.
Como consecuencia del desacato, México presenta una tasa menor de desempleo que nueve de los 11 países integrantes de la OCDE, entre los que se encuentran Canadá, Francia, Alemania, Grecia y España.
El Reporte establece que la tasa de desocupación no corresponde con la tasa de desempleo, la cual se ha agudizado desde que, en diciembre de 2006, Calderón asumió la Presidencia de la República, al pasar del 12.7 al 16.4 por ciento, la cifra más alta que alcanzó. Mientras, el Inegi reportó como tasa de desocupación un rango de 3.5 por ciento a 6.2 por ciento, de 2006 a 2011, lo que muestra una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales entre ambas mediciones.
Para la elaboración de este texto se solicitó entrevista con la Secretaría del Trabajo. Hasta el cierre de edición no se obtuvo respuesta.

Parte I: Déficit de 34 millones de empleos dignos
Parte II: Sin revés, desempleo en México
⇒ Parte III: Inegi maquilla cifras de desempleo
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Fuente: Contralínea 332 / abril 2013

Parte II: Sin revés, desempleo en México

Tras asumir el gobierno, Enrique Peña Nieto no ha logrado revertir las cifras de desempleo que dejara Felipe Calderón Hinojosa, autoproclamado “presidente del empleo”. En el país, 8 millones de personas se encuentran desempleadas.

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A 5 meses de haber llegado al poder ejecutivo, el gobierno de Enrique Peña Nieto no ha logrado revertir las cifras que dejara Felipe Calderón, ni cambiar el panorama para la población económicamente activa.
Además de los millones de mexicanos en las filas de la economía informal, Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contabiliza 8 millones 671 mil personas desempleadas en el país, 2 millones 137 mil personas más respecto al inicio del sexenio de Felipe Calderón, lo que representa un aumento de 32.7 por ciento en el sexenio.
“No hay mejora en el empleo ni mejora para los trabajadores durante los primeros meses de Enrique Peña Nieto: 58 por ciento de los empleos se generan en la economía informal, sin recursos de los empresarios ni del gobierno mexicano”, señala el CAM en el Reporte de investigación 103.
Entrada en vigor la reforma a la Ley Federal del Trabajo, los legisladores Carlos Castellanos, del Partido Verde Ecologista de México, Lourdes Quiñones y Elsa Patricia Araujo, ambas del Partido Revolucionario Institucional, consideran que es demasiado pronto para evaluar sus efectos e impacto en la generación de empleos.
“Es poco tiempo. Sin embargo, la percepción que tenemos es que efectivamente esto sí está impulsando la generación de más y mejores empleos, sobre todo en los profesionistas recién egresados, que por falta de experiencia no tenían la oportunidad de trabajar”, dice a Contralínea la diputada Araujo de la Torre, secretaria de la Comisión de Hacienda y Crédito Público.
Al preguntarle cuándo será posible evaluar el impacto de la reforma en la generación de empleos, la también integrante de la Comisión de Trabajo y Previsión Social responde que está convencida del éxito de las modificaciones a la legislación, y que probablemente en los próximos 6 meses se pudiera hacer un recuento.
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No obstante, para la legisladora Alejandra Barrales, secretaria de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la República, es claro que “los datos no se han movido”; agrega que el reto no le corresponde a una sola persona, “nos corresponde a todos los que incidimos en la toma de decisiones en este país. Debemos buscar alternativas para generar empleo. Urge generar empleos, urge garantizarle escuela a los jóvenes, esos son nuestros principales retos”.
—¿La reforma laboral no ha logrado su meta?
—No, por supuesto que no.
Los datos del CAM revelan que la ocupación a lo largo del sexenio de Felipe Calderón, y los primeros meses de Enrique Peña Nieto, sólo aumentó 13.7 por ciento, por lo que ningún programa de gobierno contribuyó significativamente a uno de los mayores problemas que aquejan al país.
Valentín González, también dirigente de la Unión General de Obreros y Campesinos de México, avizora un panorama complicado para los trabajadores durante el sexenio que comienza: “la situación no es fácil, se acerca un 1 de mayo más y los trabajadores poco o nada tienen que conmemorar o festejar. Tendrían que estar preparados para largas jornadas de lucha, de resistencia, de reivindicaciones de sus derechos, de no permitir mas violaciones a la ley”.
Parte I: Déficit de 34 millones de empleos dignos
⇒ Parte II: Sin revés, desempleo en México
Parte III: Inegi maquilla cifras de desempleo
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Fuente: Contralínea 332 / abril 2013