¿Qué sortilegio o
embrujo posee la presidencia de un país? Algunos matan, a los suyos y a
los ajenos, por alcanzarla. Golpes de Estado, trampas aviesas, crímenes
mil desde su solio, se han cometido desde que Perú alcanzó el grado
simbólico de República el 28 de julio de 1821 cuando San Martín proclamó
la independencia con medio país ocupado por los españoles. El sueño
angurriento, el clímax estentóreo del político hambriento constituye
llegar a la primera magistratura.
¿Tiene poder realmente un jefe de Estado? Personifica a la Nación
dice la Carta Magna, pero no puede dejar de reconocerse que algunos de
los que estuvieron en el cargo, constituyen máculas indigestas del peor
gusto y de la más grande indignidad. Unos por claudicantes y mediocres,
otros por rateros vulgares y exaccionadores de la cosa pública. ¿Qué,
sino, es el patrón del mal que se compra casitas de 1 millón de dólares y
desea repetir por tercera vez la presidencia?
En otro trabajo, ¿Poder? ¿cuál poder?
http://www.voltairenet.org/ecrire/?... , afirmamos:
"A menudo, con la fragilidad que surge de una criminal ignorancia, a
veces adrede, se confunde poder con gobierno. El cuento del sistema
democrático contribuye en no poco a esta falta de claridad porque se
enmascara un comicio como la muestra feliz y sublime de la “expresión
ciudadana”. Cuando el hombre común y corriente debe escoger lo hace
entre ilustres desconocidos, no pocos payasos o conocidos demasiado
viles y corruptos. Por tanto, la democracia no sólo no se renueva sino
que vulgariza su contenido, lo empequeñece y torna cualquier cosa menos
un ejercicio cívico de profilaxia social. Cualquiera llega al gobierno y
ejemplos recientes y vigentes hay múltiples. El poder mayestático,
insolente, fuerte, está allí, mandando por encima y con todas sus
correas de transmisión.
Nuestros esquemas productivos no se deciden en Perú. Los planifican y
seleccionan poderes foráneos. Si hay que suministrar gas, para que
Chile y otros países del sur tengan su gigantesco gasoducto y produzca
el país vecino austral energía eléctrica para venderla a Perú, entonces
¡ese es el rumbo! El poder y sus genízaros, empujan sibilinamente esta
“conveniencia”. ¿No hemos visto a PPK, el ciudadano norteamericano,
operador de las transnacionales, sosteniendo las bondades de estos
esquemas?
¿Poder? ¿cuál poder?
Las más de las veces, los que llegan al gobierno tan sólo administran
la hacienda para los poderes. Detrás de un sillón con mando aparente,
hay otros que cotizan nuestra moneda, nos definen como riesgo país, nos
colocan como despensas gasíferas, energéticas, acuíferas o minerales de
sus logísticas unipolares y que están tomando las previsiones contra el
inevitable dragón chino que despertó con furia multitudinaria y
procurando que América Latina sea un patio trasero funcional y
engrilletado a Estados Unidos a través de TLCs, tratos bilaterales,
Planes Colombia, etc." Y no hay nada de lo que debamos desdecirnos.
No obstante lo antedicho, el ciudadano común y corriente, para quien
la presidencia o hasta el más mínimo y modesto empleo en la cosa pública
está casi vedado de por vida si no pertenece a las pandillas
electorales, la presidencia tiene ribetes mágicos. Son miles los
oficios, cartas, emails y documentos que llegan a diario a la oficina
administrativa de cualquier presidente. La magia del cargo, el encanto
seductor de una responsabilidad, es creación popular que atribuye
virtudes resolutivas a quienes son simples administradores del poder que
se maneja en alturas multinacionales y millonarias. Aquí se reparten
las migajas.
Verbi gracia: pregunté ayer porqué no se ordenaba la publicación para
conocimiento de la sociedad del contrato que renueva por 18 largos años
más la concesión a Telefónica-Movistar. Cierto que ninguna importancia
tiene quien esto escribe, pero los cientos de miles de usuarios que
pagan precios abusivos a Telefónica y que sufragan sueldos de la
burocracia, de presidente a paje, tienen derecho a saber qué están
contratando en su nombre. Pero ¡no se oye padre! Y lo que debiera ser de
oficio, natural y transparente, ha generado la monstruosidad que en
Perú NO se conozca el documento que obsequia casi dos décadas pingues
más en ganancias a Telefónica-Movistar. ¿Y el presidente? De repente
está muy ocupado en otros temas.
Para miles su sueño de opio es ser presidente del Perú. Gran parte de
esos millares no califica ni para mozo de restaurante modesto. A menos
que ser claudicante, concesivo, ramplón y gárrulo signifiquen "virtudes"
de nuevo cuño y "méritos" para serlo.
Un país no se construye con candidatos que dicen algo en campaña y
una vez en la presidencia y abrazados por el poder real y cruel de
ultramar, se entregan anuentes al diktat que emiten los que mandan
realmente. La aberración podría graficarse en la criolla sentencia: una
cosa es con guitarra, otra con cajón.
En Perú el presidente no debe ser palurdo, bocatán, deshonesto y
ratero, como tampoco un aprovechador de los dineros del Estado para
fines egoístas prolongadores de nuestros seculares males de corrupción y
molicie social.
Y las nuevas generaciones deben exigir todo esto y pulverizar a los réprobos con la muerte civil vitalicia.
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