Con la excepción informativa de La República, la
semana que pasó, tan plena en sucesos múltiples, casi pasó desapercibida
una noticia que debiera llamar a señal de alerta a los miles de
"analistas", "politólogos", "estrategas", "internacionalistas" y demás
"istas" que crecen debajo de cada piedra en Perú: la incorporación del
hoy ministro consejero Francisco Tenya Hasegawa, a la Secretaría General
de Palacio de Gobierno. Pertinente la pregunta: ¿fujimorización en
Palacio?
En artículo pionero y siempre polémico, el doctor Guillermo Olivera
Díaz ha dicho en Tenya Hasegawa arregla en Palacio indulto a Fujimori
http://www.voltairenet.org/article1... lo siguiente:
"El nisei Francisco Tenya Hasegawa, antiguo servidor de Alberto
Fujimori en Palacio de Gobierno en los años 90, y añejo colaborador
durante 8 años del fugitivo y con mandato de detención, Víctor Aritomi
Shinto, cuñado de Fujmori, financista suyo y tío de Keiko, en la
embajada de Perú en Japón, acaba de ser destacado formalmente, por
escrito, como Secretario General de Palacio de Gobierno, es decir, de
Ollanta Humala y de Nadine, los gobernantes de la “gran transformación”.
¿Cómo pudo el reo Alberto Fujimori acceder a Palacio de Gobierno,
poniendo un secretario de su absoluta confianza, sirviente suyo por
varios años?
¿Acaso un aliado del ex presidente Fujimori, siendo actual secretario
de Ollanta Humala, podría “trabajar” en Palacio contra el indulto de su
jefe y abortarlo, o más bien redondear el pago de 50 millones de
dólares, o un poco más, como trueque por esa gracia no graceja?".
El reo que vive en hotel cinco estrellas, pagado por el dinero de los
peruanos, acaba de colocar un alfil en el corazón mismo del gobierno
del señor Humala Tasso. Leamos una crónica antigua, con alguna vigencia
hoy, y que narra pasajes reveladores de estos personajes hoy reciclados.
(hmr)
Torre Tagle: ¿ya se rindieron cuentas?
http://es.groups.yahoo.com/group/ga...
17-12-2000
¿Alguien sabe de la rendición de cuentas de Víctor Aritomi Shinto,
ex-embajador peruano y cuñado del prófugo Fujimori, en el Japón acerca
de sus largos 9 años de "gestión"? En realidad, ¿ya se le pasó por la
inspectoría de gestión por bienes y servicios? Si es así, la opinión
pública demanda conocer cuáles los destinos de los cuantiosos fondos
remesados desde Lima a Tokio y si no ha sido así, entonces ¿es tan
poderosa la mafia enquistada en la Cancillería que es imposible agarrar
del pescuezo al susodicho y exigirle relación detallada de los múltiples
negocios que llevó a cabo desde el salón de recepciones de la embajada a
la que convirtió en un depósito de sus mercaderías? ¿Qué ha hecho sobre
el particular el primer ministro y canciller Javier Pérez de Cuéllar?
Aritomi, el cuñadísimo, gozó de un sueldo mensual de US$ 40,000
(cuarenta mil dólares americanos) y la embajada tuvo una partida cada 30
días, de US$ 60,000 (sesenta mil dólares americanos) y en esta casa no
se hacía ningún tipo de reunión y cuando las hubo el embajador Aritomi
alquiló (sólo Dios sabe a qué precios) locales particulares. Su virtud
fundamental consistió en "hablar perfectamente el japonés", delincuente
Fujimori dixit, sin embargo, los papelones y ridículos protagonizados
por este sujeto le llevaron a abandonar la imprescindible tarea
diplomática de asistir y confraternizar en los círculos de este nivel,
porque era un palurdo campesino de japonés trabado y ramplón que apenas
si lograba hacerse entender por el resto de los funcionarios de su
jerarquía. Aritomi, casado con la hermana ingeniero de Fujimori, Rosa,
había sido un funcionario gris en Lima de la empresa Matsushita de Osaka
y la relación matrimonial le llevó al pedestal de diplomático que no
sabía siquiera ponerse un frac o alternar con la corte tradicional
japonesa.
De manera que el cuento, ampliamente difundido que el delincuente
Fujimori, tenía gran pegada en su país natal, era tan sólo una
fanfarronada. Aritomi demostró ser un buhonero eficiente y administrador
brillante de los negocios de la familia y las remesas consiguientes en
bancos de la zona, pero ¡como el diplomático que nunca fue constituyó
una auténtica nulidad, una verguenza para el Perú, un ridículo
espantoso!
Hace poco, cuando el pusilánime Fujimori se las picó para Japón, fue
recibido en Tokio por el ahijado de Aritomi, nada menos que el promovido
por el gobierno transitorio y por la mafia de Torre Tagle, a Consejero
Francisco Tenya Hasegawa, quien se pasó 8 años en esta capital al lado
de su queridísimo y mercachifle padrino. ¿Hasta qué punto está
involucrado éste en las trapacerías comerciales de Aritomi? ¿Torre Tagle
le preparó para cargar las maletas a rufianes como Fujimori? Parece
increíble tener que dar cuenta de estos pequeños grandes detalles, pero
ha sido tal el envilecimiento del país y de su servicio diplomático, que
resulta sintomático no perder ni el más mínimo indicio de complicidad o
alegre connivencia.
En momentos en que los apetitos por candidaturas se abren paso a
trompicones y recluta de firmas, no se ha oído hasta el momento ningún
planteamiento en torno a qué hacer y cómo sanear la cueva plena en
forajidos con amplio prontuario que es la Cancillería. Todo parece
indicar que los políticos entienden poco, si algo, que la política
exterior del Perú es la primera línea de defensa del país en tiempos de
paz y que hay que tener un servicio diplomático muy bien preparado con
funcionarios inteligentes en varios idiomas y probados en torno a un
compromiso con el Perú, su historia y tradiciones. La probanza de
escándalos, robos, abusos, por parte de "diplomáticos" políticos y de
personal de carrera en el último decenio deshonra mayúsculamente a Torre
Tagle. ¿No sería deseable -URGENTE- que los partidos incorporasen a los
diplomáticos más capaces en sus listas postulantes? ¿Y así manejar un
problema que ha tornado en canceroso y ríspido para el país?
En su revista on line Perú NewsReview (
www.perunews.com),
el colega José Cabada anota algunas perlas que transcribimos a
continuación: "Alfredo Ramos, cónsul en Miami, con sueldo de lujo (más
de US$ 11,600). ¿A cambio de qué? No ha sabido solucionar el pésimo
sistema telefónico en el consulado desde hace cinco años". Refiriéndose
al ex-cónsul en Los Angeles, Mario Vélez, escribe: "ha sido, y es muy
posible, el peor de los cónsules, que han desfilado en los Estados
Unidos, en no menos de 50 años. Abusó de su investidura como
diplomático. Fue acusado por difamador por nuestro editor ante la Corte
Superior de Lima, siendo sentenciado por un año, con libertad
condicional y reparación civil de cinco mil soles.....Aparte de eso,
malversó fondos del consulado, firmando vales para gastos
personales...Fue acusado por acoso sexual al ofender a una ciudadana en
una reunión social, que gracias al ex-cónsul Juan la Rosa, la denuncia
no fue presentada a la Cancillería." La cancillería cuando estuvo a
cargo de Eduardo Ferrero Costa, premió al ex-cónsul adscrito en Nueva
York, Edgar Gómez-Sánchez Gutty con un puesto de Cónsul General en el
Japón, este señor había sido requerido por el Chase Manhattan Bank en
carta oficial para que pagase la deuda contraída con esta entidad, hecho
que no honró, según afirma Cabada. "El ex-cónsul en Miami, Carlos
Cornejo, en situación de retiro, fue contratado ganando más de US$
10,000 mensuales. Cuando regresó a Lima le asignaron más de US$ 20,000
para su traslado. Un contenedor de Miami al Callao no cuesta más de US$
900. ¿Devolvió el restante? De pésimo desempeño, realizó la expropiación
ilícita de cerca de US$ 30,000 de los fondos del Consulado (dinero del
Estado). Después de ser investigado, le permitieron devolver en cómodas
cuotas de US$ 400 mensuales sin intereses."
Cualquier lector podría imaginar que lee los prontuarios de fechorías
de hampones y tiene relativa razón. Sólo que se trata de elegantes y
frívolos cacos que se dedicaron a desprestigiar el servicio diplomático
peruano y a la dictadura de Fujimori, escondido en el Japón en casa de
la escritora Ayako Sono, presidenta de una "fundación filantrópica",
establecida por un notorio miembro de la yakuza (mafia japonesa) de
apellido Sasagawa. ¡Dios los cría y ellos se juntan!
El gobierno transitorio de Valentín Paniagua no ha dicho
absolutamente nada sobre este intríngulis de suyo grave y complicado.
Hace falta recontruir la Cancillería, reprofesionalizarla y hay que
retirar o extirpar a las ratas enquistadas por la mafia de los verdugos
que llevaron a cabo la poda de los 117 funcionarios en 1992 porque así
lo habían determinado la pandilla de Montesinos y sus adláteres más
conspicuos entre los cuales se encuentran: Alfonso Rivero, Ricardo Luna
Mendoza, Jaime Stiglich, Roberto Villarán K, Alejandro León, Jorge
Valdez, Hugo Palma, Fernando Guillén, entre otros.
Resulta por todo lo narrado difícil de entender que vuelva a Japón,
como embajador Luis Macchiavelo Amorós, a repetir el plato, después de
haber estado en la cortesanía contratada por Torre Tagle para el
servicio de la dictadura. Este señor ya estaba jubilado y habría que
preguntarse ¿por causa de qué no le dejan descansar? ¿O qué clase de
intereses hay para retornar a este ex-embajador en Tokio a este puesto?
¿Será mérito suficiente que su esposa sea nipona? No. No lo creo. La
mafia sigue vivita y coleando, ante el estupor del país entero.