Disentir de los juicios de quienes, de cara a la opinión pública,
vierten sus opiniones para analizar y criticar cuanto aparece en la
escena pública, es parte de las libertades de todos los mexicanos que la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha puesto en
vigencia como derecho positivo. En ese contexto, al escribir y publicar
escritos, darlos de viva voz, en la prensa escrita o en cualquiera de
los medios de comunicación actualmente implantados por la tecnología,
deben caber todos los puntos de vista para que los mexicanos podamos
ejercer el derecho a la libertad de expresión.
Esos espacios también deben permitir las discrepancias, los
comentarios y las réplicas, con lo cual se ofrece el más completo
abanico de pareceres que alimentan a la democracia directa –donde todos
debemos y podemos participar– y a la democracia indirecta o
representativa. Y en ambas, para informar y cuestionar sobre todo lo que
sucede en esos vasos comunicantes. Y permitir confrontarnos con la
máxima tolerancia que facilita la máxima libertad para el intercambio,
pues sobre lo que estamos de común acuerdo o en desacuerdo dentro de los
límites que nos otorga la legalidad y legitimidad de nuestro orden
jurídico.
Ya dentro de la etapa peñista y aunque se pretenda lo contrario, la
violencia sangrienta todavía priva de la vida a un gran número de
víctimas inocentes. A esto hay que agregar la violencia de las amenazas,
tan comunes que se han vuelto contra el gremio periodístico y como las
que ha recibido el periodista Ricardo Alemán (autor de la columna
Itinerario Político, que se publica en El Universal, de domingo a
viernes de cada semana). Estar en descuerdo con él, como con cualquier
otro de quienes hacen del periodismo su trabajo o de quienes incursionan
en los medios de comunicación de vez en cuando, no debe ir más allá de
manifestarle su réplica o entablar una polémica, pues al fin y al cabo
“la democracia es discusión” con las armas de la razón que son:
tolerancia política, argumentación, crítica, desacuerdo y, finalmente lo
sintetizado en la divisa de Voltaire: “Estaré hasta la muerte en contra
de lo que dices, pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes
para decirlo”.
Las amenazas que se han lanzado contra Ricardo Alemán –de las que dio
cuenta en su columna titulada “Matar al periodista” (El Universal, 30
de mayo de 2013) y que han aparecido profusamente en Twitter– no
solamente convocan a cometer homicidio, sino también muestran incitación
a otros delitos que buscan conectar la violencia que sufre la nación
con la intolerancia a las libertades de expresión, manifestación de las
ideas y de libre examen y discusión de ellas. Tolerancia es la divisa
pacífica para la convivencia en la diversidad necesaria, indispensable,
de la democracia, sin derramamiento de sangre. Bien escribió Ricardo
Alemán: “No puede y no debe ser parte del paisaje democrático y de
libertades la repetida amenaza de muerte, para nadie”.
*Periodista
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Fuente: Contralínea 339 / junio 2013
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