Han sido, sí, liberados los cinco trabajadores del periódico El Siglo de
Torreón, editado en una Coahuila acosada por sangre, fuego, secuestros,
desaparecidos y creciente feminicidio. Y todo eso en el marco de los
Moreira y sus cómplices los Marcos Villarreal (con sus tíos y el papá,
diputado federal) que han hecho de la entidad un botín para los
políticos en calidad de funcionarios y la delincuencia, sobre todo la
del narcotráfico. En ese contexto es que los coahuilenses son víctimas
de la aterradora inseguridad y violencia que azota a casi los 31 estados
del federalismo.
Un federalismo que para colmo está cada día más desdibujado por las
medidas desesperadas de centralizarlo todo y que ha puesto en riesgo al
Estado federal ante el resucitado Estado unitario que impulsan los
gobernadores, el jefe de gobierno de la Ciudad de México y el mismo
Enrique Peña Nieto desde Palacio Nacional, quien no practica la unión
sino la unidad que lleva visos de un autoritarismo con guantes de seda,
como ha dicho Emilio Chuayffet desde que fue secretario efímero de
Gobernación con Ernesto Zedillo y cuando pretendió la postulación
presidencial… Ahorcar con guantes de seda como principio político y soga
que quiere ponerle al cuello a Elba Esther Gordillo, quien con su doble
cara ha declarado: “soy amiga y estoy con el presidente Peña, pero ni
muerta aceptaré la reforma constitucional sobre medios y fines de la
educación primaria y secundaria”.
La más reciente agresión contra El Siglo de Torreón no es un hecho
aislado. Ya van más de nueve, para tratar de amedrentar a sus
integrantes e impedir que el diario publique información y críticas a la
violencia sangrienta que aumenta por las condiciones impuestas por los
Moreira, los narcotraficantes y todas las demás modalidades de la
delincuencia. No, cierto, Coahuila no es el único caso. Por todo el
país, los estados están desgobernados por funcionarios corruptos y
narcos. Y en todos ellos el periodismo es una de sus víctimas, junto con
la sociedad, en medio de la paralización de las instituciones, ya que
las funciones judiciales, legislativas y ejecutivas se han corrompido
totalmente.
Y otra vez el mismo bolero de la misma Comisión (¿y la de
Gobernación?), pero ahora como aborto en el seno del Senado de la
exrepública, dizque para dar seguimiento (¿y quién va a ejecutar?) a las
agresiones contra periodistas y medios de comunicación, supuestamente
para federalizar los delitos contra los trabajadores de la prensa
escrita, oral y audiovisual, que deberá incluir el internet y cualquier
medio de expresión para el ejercicio de las libertades de opinión y
crítica contra los políticos, los funcionarios, los empresarios y todos
los actores de la vida pública que abusan, y que ante sus impunidades
solamente quedan las libertades de prensa ejercidas por reporteros,
caricaturistas, columnistas y todos los que colaboran en los medios, que
son víctimas de secuestros, asesinatos, desapariciones y amenazas por
cumplir con su deber constitucional.
Las notas de Juan Arvizu y, al alimón, de Andrea Becerril y Víctor
Ballinas (El Universal y La Jornada, 8 de febrero de 2013), con
fotografía del reportero gráfico Miguel Espinosa que nos muestra el
letrero a las espaldas de los que asistieron contra los colores de la
bandera que decía “Instalación de la comisión especial para dar
seguimiento a las agresiones contra periodistas y medios de
comunicación”, nos pusieron al tanto de la enésima reunión para más de
lo mismo: promesas, promesas, promesas. Discursos y más discursos y,
entre ellos, algunos enemigos de las libertades de prensa, como Emilio
Gamboa Patrón y, tras bambalinas, el director de Comunicación del
Senado, Carlos Olmos Tomasini.
Nada nuevo hay bajo el sol, ya que la violencia arrasa lo mismo con
periodistas que con los demás mexicanos. Y como los muertos ya no son 1
mil, sino 999, el peñismo canta victoria en su informe sobre los saldos
de la guerra peñista. Cuentas alegres. Y la creación de otra comisión
para lo mismo: hacer nada, absolutamente nada. Jacobo Zabludovsky y
Emilio Gamboa Patrón andan en la misma sintonía: cantan loas a la
“histórica” comisión para la arqueología. Y mientras el periódico El
Siglo de Torreón sufría un ataque más, pomposamente se instalaba la
Comisión, y sus integrantes ¡le darán seguimiento!
*Periodista
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Fuente: Contralínea 325 / marzo 2013
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