»
en la que se suponía que una decena de oradores aclararían las
interrogantes del público. En su calidad de asistente presente en la
sala, Francois Belliot expresa su insatisfacción subrayando la falta de
argumentos de los oradores, que finalmente no respondieron las
preguntas. Análisis de un «

Hace más de 2 años que los grandes medios
comerciales de difusión de Francia vienen cubriendo los acontecimientos
en Siria de manera unilateral y caricaturesca, señalamiento que es
también válido para todos los países de la zona OTAN y todos los
miembros del Consejo de Cooperación del Golfo. Para ellos, lo que hay en
Siria –como anteriormente en Libia– es «un dictador sanguinario que está masacrando a su propio pueblo». Ante ese dictador se alza una valiente oposición, desvalida y pacífica, que, marchando sobre las huellas de la «primavera árabe»,
trata de emanciparse de una vil dominación. Las decenas de miles de
muertes que se han producido desde el comienzo de la crisis se deben, en
su enorme mayoría, a los crímenes de las tropas leales al régimen
baasista. Eso es, en esencia, lo que nos dicen diariamente, desde hace 2
años, a través del canal de televisión TF1, del cotidiano Le Monde, de la radio France Inter, del semanario Le Point y de diarios como Libération, Le Figaro, etc.
En este estudio propongo desmontar esa propaganda a partir del análisis de dos ejemplos concretos.
En el primero de ellos haré un detallado análisis de un debate sobre
Siria que se desarrolló el 24 de febrero de 2013 en el Instituto del
Mundo Árabe [en París], debate evidentemente “arreglado” de principio a
fin, donde se oyó a «
periodistas» profiriendo las más increíbles
mentiras, donde se oyeron incitaciones al odio, explicaciones
simplistas, tergiversaciones de la verdad y manipulaciones de los
sentimientos.
En el segundo, voy a proponer un análisis de la cobertura mediática
que se da en Francia al punto de vista de los cristianos de Siria.
Demostraré que los únicos cristianos invitados a la televisión francesa y
mencionados en los grandes diarios son los cristianos hostiles al
régimen y que lanzan llamados a armar a la oposición. Demostraré también
que ese punto de vista es ultraminoritario en ese sector [los
cristianos] de la sociedad siria y que los medios de difusión franceses
han recibido la orden u optado por silenciar, deformar o caricaturizar
los testimonios –muy diferentes– que no van en ese sentido.
El vínculo que une ambos temas es que los dos nos permiten comprender el funcionamiento de la propaganda político-mediática.
Y no se trata solamente de una propaganda «
estatal» en el
sentido en que es el Estado el único responsable y autor de la misma. Se
trata en realidad de una propaganda en la que se conjugan los esfuerzos
del Estado –principalmente a través del ministro de Relaciones
Exteriores–, todos los medios de prensa comerciales pertenecientes a
grandes compañías privadas, instituciones y órganos del Estado e incluso
asociaciones que hacen el papel de fuerza militante para la
organización de los «
eventos», con amplia utilización de millones
de euros de procedencia desconocida. Todos esos factores o elementos
funcionan de conjunto como una aplanadora encargada de imponer a la
opinión pública una versión oficial que nada tiene que ver con la verdad
y de acallar todo punto de vista que contradiga esa versión.
El falso debate del Instituto del Mundo Árabe
El domingo 24 de febrero de 2013, el Instituto del Mundo Árabe [de París] organizó una «
jornada de solidaridad con el pueblo sirio».
En ese marco se desarrollaron, a lo largo de 12 horas –desde el
mediodía y hasta la medianoche– una serie de conciertos, exposiciones,
presentaciones de libros y debates. La iniciativa venía del nuevo
presidente del Instituto, Jack Lang, y fue organizada de forma conjunta
por
I télé y el diario
Le Monde.
Si bien el título de la «
jornada» auguraba un tratamiento
neutro en el enfoque de la crisis siria, en realidad se trataba –como
veremos claramente– de una jornada de apoyo a «
la oposición armada siria» para llamar al derrocamiento del régimen de Bachar al-Assad.
Esto se hace evidente al analizar el principal momento de la jornada, que consistía en un «
debate» sobre el «
porvenir de Siria»
que se desarrolló desde las 2 de la tarde hasta las 4 y media en la
sala del Alto Consejo. El moderador fue Abderrahim Hafidi, conductor del
programa de televisión
Islam que transmite
France 2. Había numerosas cámaras de televisión, como las de
France24,
TV5 y, por supuesto,
I télé.
Diez personalidades e intelectuales estaban invitadas al «
debate», entre ellos, como principal protagonista, «
el embajador representante» de la «
Coalición Nacional Siria»
en París, Monzer Makhous. Todos los oradores eran decididos adversarios
del régimen sirio y del presidente Bachar al-Assad y defensores de la
versión de la crisis siria que cotidianamente nos remachan todos los
grandes medios de difusión desde hace 2 años.
Participamos en aquel debate movidos por la curiosidad de ver hasta
dónde serían capaces los organizadores de llevar aquella farsa. A pesar
de lo acostumbrados que ya estamos a las mentiras de la versión oficial,
a la violencia verbal de los personajes que denuncian al régimen sirio y
a su presidente Bachar al-Assad, tenemos que decir que aquel domingo 24
de febrero de 2013 se rompieron todos los records en términos de
mala fe, de mentiras, de tergiversación y de violencia verbal.
El debate comenzó con una corta intervención de Jack Lang, quien
agradeció a los equipos del Instituto del Mundo Árabe y las asociaciones
de apoyo que se habían movilizado para aquel evento. Después, el señor
Hafidi hizo la introducción del «
debate».
Dividiré en 2 partes mi recuento de aquel debate. En la primera parte
resumiré brevemente cada una de las intervenciones subrayando en cada
caso los puntos más importantes. En la segunda abordaré en detalle las
mayores mentiras que dijeron los oradores así como las ambiguas
condiciones de organización y realización del debate.
Abderrahim Hafidi, presentador del programa de televisión Islam en France 2

- Abderrahim Hafidi, periodista francés de origen marroquí y concejal (PRG) de Aubervilliers.
Seguramente para respetar la neutralidad correspondiente a su condición de moderador del «
debate», el señor Hafidi comenzó denunciando los «
bárbaros castigos de un gobierno que no tiene corazón ni piedad», hizo un llamado a la conciencia internacional, invocó la memoria de Albert Camus, afirmó que había que «
luchar por la libertad del pueblo sirio», alabó la presencia de periodistas de los diarios
Le Monde y
Libération en el evento.
Luego, presentó a los participantes y anunció que después de sus intervenciones habría un intercambio con el público.
Para introducir el debate dijo que les había parecido conveniente
comenzar con la lectura de un poema. Una cantante y poeta llamada Sapho
leyó el poema, titulado
La dame de Damas [en español, La dama de
Damasco], de Jean-Pierre Filiu. El poema era una acusación absoluta
contra el régimen de Assad. A pesar de que no entraba en detalles sobre
ningún hecho ni argumento, de estar lleno de palabrería y de gritos de
rabia, el poema emocionó al público, que aplaudió prolongadamente.
Hubiese resultado difícil hacer algo más evidente que aquello en materia
de acondicionamiento emocional. El señor Hafidi dio después la palabra a
los demás participantes.
Jean-Pierre Filiu, profesor de Ciencias Políticas

- Jean-Pierre
Filiu fue diplomático y ocupó el cargo de primer consejero en la
embajada de Francia en Damasco de 1996 a 1999. Fue consejero del ex
primer ministro francés Lionel Jospin. También fue profesor en las
universidades estadounidenses de Columbia y Georgetown.
El primero en hacer uso de la palabra fue el autor del poema. Presentado como «
especialista»,
era evidente que el hombre todavía estaba metido en su poema.
Su intervención fue una repetición en prosa de la denuncia que ya había
hecho en verso. Se indignó de que el «
bárbaro Bachar» estuviese «
aún en la ONU». «
Lo que mata a los sirios es Bachar», afirmó. Estábamos ante «
un régimen infame», «
que mata, asesina, viola a su pueblo». Exigió que Bachar al-Assad comparezca ante la Corte Penal Internacional (CPI) y concluyó diciendo que «
las personas que luchan tienen derecho a que se les entreguen armas». Su intervención no contenía casi ningún hecho y destilaba una indignación violenta en cada una de sus palabras.
Monzer Makhous, «embajador representante de la Coalición Nacional siria»

- Monzer Makhous, geólogo sirio, especialista del petróleo.
Muchos de los asistentes sentían particular curiosidad por ver y oír a
este personaje del ya célebre Consejo Nacional Sirio. Pero me parece
que todo el mundo se quedó decepcionado. Es imposible resumir su
intervención, caracterizada por un uso extremadamente inseguro del
idioma francés y por la mala construcción de las frases. Eran bloques de
palabras encadenados entre sí, a veces sin relación lógica. Fustigó a
la ONU, diciendo que las dos resoluciones presentadas habían sido
votadas por dos miembros del Consejo de Seguridad pero que la inmensa
mayoría de los demás países habían votado en contra (135 a 9 en uno de
los casos), de lo cual podía deducirse que el Consejo de Seguridad no
servía para nada. Habló de un atentado que había costado la vida a
numerosos niños, atribuyéndoselo al gobierno. Sobre la cuestión de los
grupos de terroristas islamistas que siembran el terror dijo que el
régimen era el primer responsable del terrorismo y que se había
esforzado por provocarlo para tener un pretexto que justificara la
represión. Y concluyó rindiendo homenaje a Omar Aziz, muerto –según él– «
bajo la tortura» del régimen de Assad la semana anterior.
Varios miembros de la Coordinación que hablan árabe dicen que este
personaje se expresa tan mal en árabe como en francés y que su
conversación en árabe es también tan incoherente como en francés. Este
es el tipo de personaje que podemos encontrar dentro del Consejo de
transición sirio.
Ziyad Majed, profesor de la Universidad Americana de París

- Ziyad Majed es un universitario libanés que desempeñó un papel en la llamada «revolución del cedro».
Para el señor Majed, totalmente en sintonía con el primer orador (y
también con el moderador), el régimen sirio da muestras de una «
extraña imaginación criminal» y se inspira en el «
sádico placer de castigar a los esclavos». Dice que no se menciona lo suficiente el «
posible uso del arma química», que el régimen se ve obligado cada mes a recurrir a «
una estrategia más violenta», que estamos ante un «
régimen bárbaro que no vacila en masacrar a su pueblo».
El señor Majed sostiene que al principio no había terrorismo, que
durante 6 meses las manifestaciones fueron pacíficas y que es urgente
armar a la oposición.
Recordó, en tono doctoral, que en las actuales circunstancias «
los periodistas tienen la gran responsabilidad de informar».
Ziyad Majed fue el único de los 10 oradores que trató de explicar por
qué no había en el coloquio nadie que pusiese en duda la versión
oficial. «
¿Habríamos aceptado en la época del apartheid que se diese la palabra en un debate a los defensores de la supremacía blanca?».
Eso fue más o menos lo que dijo, estableciendo así un paralelo cuya
pertinencia ni siquiera se tomó el trabajo de explicar. Con este
procedimiento insidioso se lleva al público a considerar a las personas
que ponen en duda la versión oficial de la crisis siria como racistas
defensores de una ideología inaceptable.
Se trata, sin embargo, de una comparación totalmente absurda en la
medida en que son temas que no tienen absolutamente nada que ver entre
sí.
Jack Ralite, ex ministro

- Jack Ralite, ex ministro comunista de 1981 a 1984.
Al igual que los dos oradores anteriores, Jack Ralite lanzó una diatriba contra Bachar al-Assad, «
verdugo lleno de odio» y «
dictador asesino que masacra a su pueblo». Trató de ofrecer una lectura de la presencia de yihadistas en suelo sirio diciendo que se trata de un «
cuento que algunos exageran».
Agradeció el decidido compromiso del Instituto del Mundo Árabe y se
regocijó por el progreso de la movilización francesa. Su intervención
fue la más vacía de todas ya que no presentó absolutamente ningún hecho y
para mostrar su erudición recurrió a múltiples referencias pedantes
sacadas de libros que nada tenían que ver con el tema. Llovieron así
sobre nuestras cabezas citaciones de autores como Camus, René Char,
Holderlin, Boulez, Bukowski, Aragon y Ricoeur. El orador hablaba de
forma enfática y se veía feliz de mostrar al público lo mucho que había
leído.
Es importante señalar que entre los autores que citó había miembros
de la Resistencia francesa contra el nazismo, como René Char, cuya
memoria empañó (quizás sin darse cuenta pero así fue) al citarlos en
aquel contexto.
Basma Kodmani, politóloga

- Basma
Kodmani es la amante de Jean-Claude Cousseran, ex director general de
la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior, el servicio de
espionaje de Francia). Su hermana colabora con la rúbrica dedicada a
Siria en el diario francés Libération.
La intervención de Basma Kosmani fue de lo más extraña. Se lanzó en
un raro recuento de las conversaciones que dijo haber sostenido con
jóvenes participantes en la rebelión. Dijo sentirse maravillada por
aquellos muchachos que descubrían la libertad, que al fin podían
comenzar a respirar. Afirmó que aquellos jóvenes habían visto cosas
horribles y que pasaban rápidamente de la risa al llanto y viceversa. Se
emocionó al decir que había que ver con qué sentimiento cantaban
aquellos jóvenes. Según ella, la revolución permitía al fin que los
sirios hablaran. Contó la anécdota de un sirio que se maravillaba de
haber visto un cristiano por primera vez en toda su vida. No hubo en la
intervención de la señora Kodmani el menor hecho ni el menor argumento,
sólo historias de jóvenes que pasan de la risa al llanto. Lo que hizo
fue apostar por la manipulación emotiva.
Al presentar a Basma Kodmani, el señor Hafidi hubiese podido
mencionar los siguientes datos: Basma Kodmani hizo toda su carrera en
Estados Unidos. No tiene el menor vínculo con Siria. Trabajó para la
NED [
1], fue directora de la rama régional de la
Ford Foundation en El Cairo y asistió a varios foros del Club de Bilderberg [
2].
Fue fundadora del Consejo Nacional de Transición Sirio, al que presentó
su dimisión en agosto de 2012, y el resto de la oposición la considera
como «
la principal representante de los intereses de Estados Unidos».
Jean-Pierre Perrin, gran reportero del diario francés Libération

- Jean-Pierre Perrin, periodista del diario Libération, tiene la doble nacionalidad franco-israelí.
Perrin comenzó presentándose como alguien que «
escribe sobre Siria desde hace 20 años». Habló por largo rato de los acontecimientos de 1982 en Hama,, donde murieron entre 15 000 y 25 000 sirios [
3].
Dijo que aquellos acontecimientos no llegaron a tener en aquel entonces
el menor eco y que él estaba desesperado. Contó varias anécdotas de
testigos de aquellas masacres, cuyos testimonios recogió él mismo hace
unos 15 años. En cuanto a la situación actual, quiso subrayar el lugar
muy particular de la tortura en Siria. «
En todos los países árabes se tortura, pero en Siria se tortura por torturar», afirmó, agregando que ello revela una «
una forma de perversión bastante extraordinaria». Según Perrin, se ha podido observar que los distintos servicios [de inteligencia] «
compiten»
entre sí para saber cuál de ellos es capaz de alcanzar el más alto
grado de crueldad en la tortura. Dijo que al principio de la crisis se
había torturado a niños.
Mencionó la anécdota de una persona que le dijo que había sido
torturada en los años 1980… por hablar francés en la calle. Las personas
que crean que el idioma francés y su aprendizaje están prohibidos en
Siria pueden comprobarlo viendo diariamente… el boletín de noticias en
francés que transmite cotidianamente la televisión gubernamental siria,
como
este que corresponde al 12 de diciembre de 2012. Esa anécdota es tan grotesca como la del joven sirio que estaba feliz de ver un cristiano por primera vez en toda su vida.
Jean-Pierre Perrin terminó su intervención diciendo que, debido a la
gravedad de la tortura en Siria, la posición que él adoptaba era menos
de «
periodista» que una posición de «
humanista». También
hubiese podido excusarse por haberse apartado del tema ya que habló
esencialmente de lo sucedido en Hama (sin decir, por cierto, que la
reacción del régimen en 1982 respondía en parte a una serie de ataques
terroristas de mercenarios infiltrados desde Jordania e Irak, en un
contexto comparable al actual).
Fabrice Weismann, consejero de la dirección de operaciones de MSF

- Fabrice Weismann, coordinador de CRASH, la Fundación de Médicos Sin Fronteras, tiene la doble ciudadanía franco-israelí.
De todas las intervenciones, la del señor Weismann fue la que más
hechos presentó y la más serena. Comenzó precisando que podía hablar
solamente de «
las zonas controladas por la oposición». El
problema de esas zonas es que el gobierno sirio tiene el monopolio de la
ayuda humanitaria y se hace difícil enviar la ayuda a esas zonas porque
los opositores a menudo se niegan a recibir ayuda del bando que están
combatiendo.
En esas zonas hay gran número de heridos y la proporción es de 3
heridos de gravedad por un muerto. La atención se dificulta ya que,
según Weismann, el ejército sirio (y dice Weismann que esa es su
especialidad), bombardea específicamente los hospitales y dispensarios.
Weismann atribuye esa situación a Bachar al-Assad y critica además a la
comunidad internacional que, según afirma, es culpable de haber
renunciado a la acción humanitaria.
Esta intervención, en un tono depasionado aunque rico en matices, es
la única que aportó al público algo de información auténtica. Cabe
señalar, sin embargo, el carácter grotesco de lo que el señor Weismann
considera como la especialidad de Bachar al-Assad: ¿Quién puede creer
que un Estado destruye voluntaria y sistemáticamente las
infraestructuras vitales que él mismo había construido?
Christophe Ayad, periodista del diario Le Monde

Este periodista comenzó contando una anécdota: a su regreso a Francia
se entrevistó con un comerciante al que conoce muy bien y este se quejó
de que los medios de prensa ya no hablan de la situación en Siria. Y al
decir esto, el periodista empieza a preguntarse si sus colegas y él
mismo están haciendo realmente su trabajo sobre Siria, si en definitiva
es posible que no hayan insistido bastante o que no se haya dado
suficiente eco a su trabajo. El testimonio anónimo y no especializado
mencionado por Ayad carece de todo valor. Se necesita además un tremendo
descaro para decir que «
los-horrores-del-régimen-de-Bachar-al-Assad» no se mencionan lo bastante a menudo en la prensa dominante.
El señor Ayad descubrió incluso una nueva especialidad del régimen sirio… ¡otra más!: el lanzamiento de misiles
Scud
sobre los barrios residenciales, a veces densamente poblados por
civiles. Contó una anécdota de 15 niños muertos por el régimen y
concluyó su intervención saludando la memoria de Olivier Vosin,
fotógrafo recientemente muerto en el terreno, de quien leyó la última
carta enviada a su compañera.
Tratándose de un periodista estábamos en todo nuestro derecho de
esperar una visión de conjunto de la situación. Pero el hombre se
concentró en las anécdotas, muy vagas, de hechos no demostrados y en
testimonios sin interés. Al igual que Jean-Pierre Filiu, a lo largo de
su intervención trató –aunque en un tono más mesurado– de tocar la
cuerda emotiva más que de recurrir a la razón.
Conclusión con música
El «
debate» había empezado con un poema y terminó con una
canción recitada por Sapho. El texto, de su propia autoría, era ampuloso
y no tenía mucho que ver con la crisis siria. Empezaba con versos
árabes que, al no ser traducidos, nadie entendió. Emoción y más emoción.
Crítica de los aspectos más chocantes del «debate»
Necesitaríamos varias decenas de páginas para responder aquí a cada
una de las mentiras y aproximaciones que contenían cada una de estas 10
intervenciones. Nos limitaremos por lo tanto a las más importantes,
mencionando de paso algunas curiosidades, como la nominación de Jack
Lang a la cabeza del Instituto del Mundo Árabe.
Intervenciones dirigidas todas en el mismo sentido y que trataron de tocar la cuerda emotiva
El principio de toda propaganda es recurrir a las emociones más que a
la razón. Al sumergir al auditorio o a los lectores en un mar de
emociones se ahoga su capacidad para reflexionar. Si además agregamos a
la emoción la simple repetición, se obtiene un poderoso efecto sobre las
personas que no están al tanto del modo de funcionamiento de ese
mecanismo.
Los oradores recurrieron constantemente a la emoción en sus
respectivas intervenciones, manipulando sobre todo el miedo y la
indignación. Para ello contaron numerosas anécdotas sobre niños o grupos
de niños torturados y muertos. De forma sistemática atribuyeron cada
uno de esos crímenes a las tropas regulares del régimen sirio, con
elementos de prueba muy vagos o simplemente inexistentes.
La propaganda funciona con fórmulas simples y tremebundas. Fue así
que todos los oradores recurrieron a la gastada pero muy eficaz fórmula
del «
horrible-dictador-que-está-masacrando-a-su-propio-pueblo».
Exactamente el mismo método ya utilizado por los grandes medios de
prensa comerciales para acondicionar a la opinión pública para el
derrocamiento de Muammar el-Kadhafi y de Saddam Hussein. Es un método
clásico que siempre funciona de maravilla cuando se trata de
acondicionar la opinión pública para que acepte que la guerra es
necesaria.
La propaganda funciona mediante la repetición de las mismas fórmulas.
Dada la extrema similitud entre la mayoría de las intervenciones (y la
pobreza de su contenido), en vez de utilizar 10 oradores hubiese bastado
con 3 ya que todos recurrieron a la misma retórica simplista y repleta
de clichés emotivos. El público presente en la sala oyó constantemente
los mismos eslóganes simplistas que lo incitaban a la indignación contra
Bachar al-Assad y «
su» régimen.
Resulta significativo el hecho que aquel debate –que en realidad no
fue tal– haya comenzado con un poema y terminado con una canción, que
jugaban ambos la carta de la emoción y sólo abordaban de manera muy
superficial hechos y argumentos. Era evidente que no se quería entrar a
hablar de geopolítica, ni de historia, ni de periodismo sino de poesía,
de música y de propaganda.
Y la propaganda tiene que ir siempre en un mismo sentido. No debe
haber voces discordantes. Es por eso que ningún representante de la
opinión contraria a la versión oficial fue invitado ni autorizado a
hacer uso de la palabra.
¿Fue aquello un verdadero debate?
En el fascículo de presentación de aquella jornada de apoyo se
anunciaba que la mesa redonda prevista desde las 14 hasta las 16 horas y
30 minutos era un «
debate». Lo cual fue mentira. Y es por eso
que desde el principio de este trabajo hemos escrito esa palabra entre
comillas. Los 10 oradores, como ya hemos visto, recitaron el mismo
discurso, a menudo casi con las mismas palabras, y nunca hubo entre
ellos ni la menor sombra de un desacuerdo sobre ningún punto. Si, como
dijo el señor Perrin, los verdugos sirios competían entre sí en materia
de imaginación en la práctica de la tortura, aquellos oradores se
dedicaron a otro tipo de competencia, emulando entre sí para ver cuál de
ellos utilizaba los términos más duros contra «
el régimen de Assad».
Nos sorprendió, por otro lado, la manera como concluyó aquel «
debate».
El moderador de la mesa redonda, el señor Hafidi, había anunciado al
principio que al terminar las 10 intervenciones habría media hora de
intercambio entre los conferencistas y el público. Así que esperamos con
impaciencia aquel momento, con la esperanza de equilibrar aquellas
declaraciones después de escuchar la monstruosa cantidad de mentiras que
habían proferido aquellos personajes. Pero, sin ofrecer la menor
explicación, el moderador anunció que finalmente no habría intercambio.
La palabra «
debate» perdía con ello toda su significación y el engaño se hacía ya totalmente evidente.
Es importante señalar un detalle fundamental. Una mujer quiso poner
en duda la versión oficial y hacer uso de la palabra. No sólo no se le
dio acceso al micrófono sino que además fue ignorada y finalmente
abucheada, comportamiento que ya hemos tenido a menudo la posibilidad de
observar en ese tipo de «
debate». No sólo es muy difícil lograr
expresar un punto de vista diferente sino que además quien trata de
hacerlo es blanco de abucheos, insultos y a veces se llega incluso a la
intimidación física, lo cual refleja sin dudas el alto concepto que los
defensores en Francia de la «
rebelión» siria tienen de la libertad de expresión que pretenden aportar al pueblo sirio.
Recordemos, en fin, la comparación que hizo uno de los conferencistas
en su intento de justificar la ausencia de voces discordantes: poner en
duda la versión oficial de lo que sucede en Siria sería como defender
el apartheid en Sudáfrica. Es esta una comparación lanzada al público
como un ladrillo, sin la menor argumentación, y que sólo puede
interpretarse como un grave insulto. Una comparación vergonzosa para su
autor, Ziyad Majed, pero que refleja a la perfección la mentalidad de
los participantes.
La hipótesis de la explotación del terrorismo por parte del «régimen»
Ese argumento se basa en una increíble fábula: las cantidades de
muertos que el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) anuncia
diariamente sin proporcionar absolutamente ningún detalle sobre la
identidad de las víctimas. En realidad, las fuerzas del orden y el
ejército sirios han sufrido gran número de bajas a manos de los grupos
armados, bajas cuyo número representaba en determinado momento una
tercera parte del total de víctimas. Por cierto, los miembros del
ejército que caen en manos de los mercenarios son sistemáticamente
torturados y asesinados. ¿Cómo podría el régimen inventar grupos
terroristas totalmente fabricados para asignarles como misión la de
atacar a su propio ejército? Con eso no haría más que desmoralizar a su
propio ejército y provocaría una grave crisis de confianza que llevaría a
los soldados a desertar masivamente.
También se sabe que los mercenarios tenían como blanco predilecto, al
comienzo del conflicto, a los cristianos y alauitas, considerados
favorables al régimen. ¿Por qué razón se dedicaría ese régimen a sembrar
el terror precisamente entre las poblaciones que lo respaldan? El
simple sentido común nos indica que la hipótesis de la explotación del
terrorismo por parte del régimen no es más que una gran mentira.
Una mentira que, por demás, está lejos de ser gratuita. Durante mucho
tiempo los grandes medios de difusión negaron la presencia de los
terroristas yihadistas en suelo sirio. Al prolongarse la situación e ir
acumulándose las pruebas de esa presencia y las noticias sobre sus
crímenes, ya se ha hecho imposible a los grandes medios seguir negando
lo que ya es evidente. Pero como la verdad no concuerda con la versión
oficial inicial, había que explicar de alguna manera por qué se
reconocía una parte de esa verdad. Así que, después de haber negado la
existencia [de los terroristas], los grandes medios tuvieron que adoptar
esa interpretación conspiracionista y mentirosa. Del negacionismo
pasaron al conspiracionismo.
Hay que recordar que ese fue el tipo de explicación que publicó el diario
Le Monde
sobre el atentado que decapitó el Estado Mayor sirio, el 18 de julio de
2012. [Explicó entonces que] Bachar al-Assad quiso realizar una purga
para consolidar la autoridad que se le estaba yendo de las manos. Una
interpretación absurda, traída por los pelos, pero muy comprensible
cuando la consigna de obligatorio cumplimiento es que absolutamente todo
lo malo tiene que venir de «
Bachar-al-Assad-y-de-su-régimen-infame-que-está-masacrando-a-su-propio-pueblo».
Algo muy digno de la herramienta ideológica mundialista en la que se ha
convertido con el paso de los años el diario [francés]
Le Monde.
La hipótesis de la irrupción tardía del terrorismo en Siria
Nunca se insistirá lo suficiente en la gravedad de esa mentira. Veamos varios hechos citados por Bahar Kimyongur en su libro
Syriana,
publicado a fines de 2011 por la casa Investig’action. Todos estos
hechos (que no son más que una muestra) tuvieron lugar durante el
periodo en que los oradores afirmaban que sólo hubo manifestaciones
pacíficas.
- «17 de abril, 8 miembros de las fuerzas de seguridad son degollados en una pequeña comuna de la periferia de Deraa.
- 8 de mayo, 10 policías son degollados a sangre fría en Homs.
- 19 de abril, varios oficiales son salvajemente masacrados. Tres niños [hijos] de un general sirio son asesinados con un sable.
-
7 de junio, 120 militares y policías son atacados en su cuartel de
Jisr el-Choughour, en la frontera turco-siria, y decapitados después de
muertos. Pero Al-Jazeera y la BBC hablan de...
¡120 manifestantes pacifistas asesinados por las fuerzas de seguridad!
Otros medios de prensa tratan de inventar un supuesto motín aplastado
por sus superiores.
- 21 de julio, 13 soldados mueren y 100 resultan heridos en varios enfrentamientos con grupos armados en la ciudad de Homs.»
Para cerrar esta macabra lista, nos limitaremos a recordar el
episodio particularmente atroz que se produjo al principio mismo de los
acontecimientos. El 2 de abril de 2011, Nidal Jannoud (alauita), guardia
del club de oficiales de la ciudad de Banyas, en la costa del
Mediterráneo es interceptado, camino del mercado, por un grupo de
hombres armados. Como los terroristas siempre se toman el trabajo
(seguramente por amor a los derechos humanos) de filmar los crímenes que
cometen, tenemos incluso un video del linchamiento. En el video puede
verse que, después de haberlo torturado, después de haberle lacerado
espantosamente el rostro, los rebeldes lo acribillan a tiros de arma
automática. Los 20 culpables fueron localizados, confesaron su crimen y
fueron condenados (las imágenes de video son irrefutables).
Posteriormente se supo que uno de los participantes en el linchamiento
fue uno de los cabecillas de una manifestación «
pacífica» que
reclamó la caída del régimen en la misma ciudad. Seis días después,
9 soldados sirios perecen en una emboscada tendida por un grupo armado.
Las historias de ese tipo son por desgracia demasiado numerosas como
para que podamos contarlas todas aquí. Demuestran de forma irrefutable
el accionar violento y cruel de los grupos armados que estuvieron
operando en suelo sirio desde el comienzo mismo de los acontecimientos.
Es imposible creer que «
especialistas» como los conferencistas
del Instituto del Mundo Árabe no tuviesen noticia de esos hechos.
Tal suposición sería un insulto a sus «
diplomas» y a quienes les dan empleo (como el diario
Le Monde,
por ejemplo). Son personas que, aunque conocen esa realidad, optaron
por esconderla a los ciudadanos que se tomaron el trabajo de asistir al
encuentro organizado en el marco de aquella jornada. Su actitud resulta
especialmente chocante cuando se comprueba el grado de barbarie
demostrado por los mercenarios extranjeros al torturar y asesinar a sus
víctimas.
La hipótesis del uso de armas químicas
El posible uso de armas químicas en Siria era un argumento esperado y
fue nuevamente utilizado por Ziyad Majed. Se trata, en efecto, de una
temida posibilidad… que acabó por concretarse.
El 19 de marzo de 2013 se utilizó un cohete químico contra la aldea
de Khan el-Aklass, en la periferia de Alepo. El lugar, ocupado durante
un mes por el Frente al-Nusra, acababa de ser reconquistado por el
ejército sirio. El cohete dejó 30 muertos (mujeres, niños, viejos y
soldados), además de un centenar de intoxicados. Los aldeanos
denunciaron unánimemente el punto de origen del disparo: una zona
controlada por el Frente al-Nusra. Más detalles, en
este vínculo.
Sorprendentemente, esta información prácticamente no se mencionó en
los grandes medios de la prensa comercial, seguramente porque era
imposible reflejar el hecho de forma que encajara con cierta lógica en
la versión oficial. Imaginen ustedes la publicación de la siguiente
noticia: «
Assad dispara cohetes químicos sobre las aldeas que su
ejército libera de una organización terrorista (el Frente al-Nusra) y
mata así a los civiles que anteriormente protegía». Habría que ser
completamente estúpido para creer algo así, sobre todo cuando el señor
Assad sabe además que el uso de armas químicas puede desatar
automáticamente una operación decisiva tendiente a derrocarlo.
El silencio de los medios de prensa sobre ese hecho se explica sin
dudas por el hecho que se dan cuenta de que no pueden achacar ese crimen
al presidente Assad, porque sería demasiado difícil de tragar. Por lo
tanto, en vez de recurrir al habitual bombardeo mediático, sólo lo
mencionan muy brevemente, sin entrar en detalles y poniendo a los dos
bandos en el mismo plano sin la menor explicación.
Este horrible ejemplo demuestra que, para los medios de prensa y para
el gobierno francés (con el presidente Hollande y su ministro de
Relaciones Exteriores Fabius a la cabeza), el problema no es el uso en
sí de las armas químicas sino quién las utiliza. Si los «
rebeldes»
usan armas químicas… no es tan grave. Pero si quien las usa es el
régimen de Bachar… está cruzando una línea roja y hay que dedicarle al
hecho la primera plana durante 15 días consecutivos en todos los grandes
periódicos que el Estado [francés] subvenciona.
Las manipulaciones que van desde las infames comparaciones con el
apartheid hasta las denuncias infundadas sobre el posible uso de armas
químicas nos demuestran que hay gente que no vacila ante nada en el
marco de la mentira organizada que es la cobertura de los medios de la
prensa comercial francesa sobre lo que sucede en Siria.
Jack Lang, el organizador del evento
La persona que organizó esta jornada de respaldo a la rebelión y de
exhortación al derrocamiento del régimen sirio no es otra que el
recientemente nombrado director del Instituto del Mundo Árabe Jack
Lang [
4]. Si bien Jack Lang cuenta con indiscutible experiencia como estadista y en el campo de la cultura, su
curriculum
no incluye nada que haga pensar que es un conocedor del mundo árabe. Se
trata incluso de una región que parece conocer bastante mal y Lang no
habla el idioma que da nombre al instituto que ahora dirige. Es por
consiguiente un hombre desprovisto de toda legitimidad intelectual quien
organizó esta jornada de solidaridad con el pueblo sirio, iniciativa
que puede interpretarse por lo tanto de las siguientes maneras:
- Como no conoce la situación en Siria, ni conoce
nada de la historia de Siria, cuya complejidad ignora y cuya lengua
no habla, y al tener que ocuparse también de otros mil asuntos
vinculados a otros países árabes, simplemente no tuvo tiempo de
informarse correctamente sobre la realidad de la situación existente en
el terreno y es por lo tanto él mismo vulnerable a la propaganda de
medios como Le Monde e I télé, que presentan lo que acontece en Siria con la misma visión unilateral y diabolizante.
-
Como miembro del Partido Socialista y partidario del actual gobierno
(que en nada se diferencia del anterior en su enfoque sobre la crisis
siria), Jack Lang sirve ocasionalmente de repetidor y correa de
transmisión de la propaganda [del gobierno francés]. La jornada no sería
entonces fruto de una iniciativa personal sino de una iniciativa
gubernamental.
Es evidente, en todo caso, que la nominación de una personalidad tan
carente de preparación para dirigir el parisino Instituto del Mundo
Árabe no puede menos que despertar la más profunda suspicacia.
Una comparación pertinente: el coloquio organizado en la
Asamblea Nacional el 20 de febrero de 2013 por la Academia de
Geopolítica de París
Para entender mejor la envergadura del fraude que representó aquel «
debate» hay que compararlo con otros eventos similares.
Cuatro días antes, el miércoles 20 de febrero de 2013, pudimos
asistir, algunos de nosotros (Alain Corvez y Alain Benajam) incluso
participaron, en un coloquio intitulado «
Crisis en Siria: desafío a la diplomacia mundial».
Organizado por la Academia de Geopolítica de París, celebrado en un
anexo de la Asamblea Nacional, realmente instructivo y de alto vuelo (un
resumen de ese evento puede verse a través de
este vínculo), este coloquio se distinguió del falso debate del Instituto del Mundo Árabe en los siguientes aspectos:

Los
participantes, en su mayoría, criticaban total o parcialmente la
versión oficial que nos remachan los grandes medios comerciales de
prensa.

El
moderador del coloquio, el presidente de la Academia de Geopolítica,
mantuvo una postura neutral desde el principio hasta el fin del
encuentro.

No
asistió ninguna televisión, al parecer no creyeron útil reportar el
evento (o asociarse a él), que por lo tanto sólo tuvo un eco
insignificante en la opinión. Bassam Tahham, el octavo participante en
hacer uso de la palabra en el coloquio reveló que el canal televisivo
France24 (que sí cubrió el «
debate»
del domingo en el Instituto del Mundo Árabe) lo tiene excluido de sus
transmisiones desde hace 2 años porque su opinión personal no va en el
sentido de la propaganda del gobierno francés.

Aunque
algunos participantes recurrieron a la cuerda emotiva, en su conjunto
se concentraron en los hechos y argumentos, llamando más a la razón que a
la emoción.

Los
participantes situaron la crisis siria en el contexto histórico,
informando que la actual situación tiene su origen en los años 1920, lo
cual no señalaron ninguno de los conferencistas del Instituto del Mundo
Árabe.

Al final de cada intervención, todas las personas presentes en la sala podían hacer preguntas sin la menor censura.

Los
participantes expresaron, a veces con vigor, puntos de vista opuestos
sobre varios puntos generales o sobre cuestiones de detalles. No se
sentía, como en el Instituto del Mundo Árabe, la impresión de estar ante
un grupo de clones invitados para repetir sin argumentos las mismas
consignas simplistas incitando al odio.

El
papel de los medios de difusión fue unánimemente criticado, mientras
que los conferencistas del Instituto del Mundo Árabe los homenajearon.
En pocas palabras, la verdadera «
Jornada de Solidaridad con el pueblo sirio» y su famoso «
debate»
no tuvieron lugar el 24 de febrero de 2013 en el Instituto del Mundo
Árabe sino en la sede de la Asamblea Nacional, en el marco del coloquio
organizado por la Academia de Geopolítica de París, encuentro que ningún
medio de prensa se molestó en cubrir.
Conclusiones
Las observaciones reunidas en este resumen nos permiten llegar a una serie de conclusiones:
- El conjunto de intervenciones de los
conferenciantes del evento del Instituto del Mundo Árabe de París no
puede de ninguna manera calificarse como «debate».
- El título mismo de la «Jornada» («Jornada de Solidaridad con el Pueblo Sirio»), que parecía neutro, fue un engaño. El título «Jornada de Exhortación al Derrocamiento del Régimen de Bachar al-Assad» hubiese sido más apropiado.
-
Al exhortar unánimemente a armar a «la oposición», los conferencistas
aceptan la posibilidad de que esas armas caigan en manos de los
mercenarios que cometen los atentados terroristas y masacres registrados
en Siria. Aceptan además el riesgo de convertirse en cómplices de
crímenes contra la humanidad y mienten al afirmar que durante los
primeros meses de la crisis sólo hubo manifestaciones pacíficas.
- Los conferencistas no respetaron la verdad al decir que el único terrorismo que existe en Siria es imputable al gobierno sirio.
-
Jack Lang no cuenta con la menor legitimidad para dirigir el Instituto
del Mundo Árabe y debe ser considerado en este asunto como una simple
correa de transmisión de la propaganda gubernamental.
- Siendo
el Instituto del Mundo Árabe una institución financiada con fondos
públicos, en su gran mayoría franceses, la organización de aquel evento
es una forma de desvío de fondos públicos con fines de propaganda.
- El argumento utilizado para justificar la ausencia de partidarios de una opinión diferente en aquel «debate» (comparando el tema sirio con el antiguo debate sobre el apartheid sudafricano) es un argumento vil einfundado.
- Aquel «debate»
evidenció nuevamente que el objetivo de los grandes medios comerciales
de prensa no es informar sino vehicular la propaganda gubernamental y
justificar guerras injustas. En aquel «debate» fueron aún más lejos: no sólo cubrieron masivamente el evento sino que algunos de ellos –como Le Monde e I Télé– incluso se asociaron a él. Por supuesto, al igual que el Instituto del Mundo Árabe, el diario Le Monde
no es independiente ya que el Estado lo financia con 17 millones de
euros al año. Su papel como diario de referencia del pensamiento único
consiste en servir de repetidor de la propaganda del gobierno, aún a
costa de mentirle a sus lectores. Por desgracia, eso está ya más que
demostrado.
- Aquel «debate» demostró no sólo que «el Estado»
controla los medios de prensa sino también que no vacila en poner a sus
testaferros a la cabeza de institutos financiados con fondos públicos,
utilizando así el dinero del contribuyente con fines de propaganda. Cabe
incluso preguntarse si todavía podemos hablar de «Estado» en el caso de
Francia. Esa interrogante viene inmediatamente a nuestras mentes cuando
comprobamos el sistemático alineamiento de los gobiernos, ya sean de
derecha o de izquierda, con las posiciones europeístas y atlantistas.
-
Más generalmente, los medios comerciales de prensa aplican al pie de la
letra la consigna de limitarse a divulgar una sola opinión sobre la
crisis siria.
Podemos concluir este trabajo afirmando que aquel debate fue una
operación de manipulación de la opinión pública. Su financiamiento con
fondos públicos hace más escandalosa la manipulación. Es una nueva
prueba de la constante disolución del Estado francés, de su sumisión a
los intereses extranjeros y del compromiso cada vez más evidente de los
medios de prensa comerciales franceses, como el diario
Le Monde e
I Télé.
(Continuará…)