jueves, 2 de mayo de 2013

Reforma Laboral, promesas no cumplidas

A 5 meses de la aprobación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo –publicada en noviembre pasado en el Diario Oficial de la Federación–, hay poco más de 2.5 millones de personas en el desempleo y más de 30 millones en la economía informal, según las propias cifras oficiales. Éstas contradicen la campaña publicitaria con la que fueron promovidas las modificaciones por el gobierno y que también impulsó el Banco Mundial: que se generarían los empleos que demanda la población mexicana.

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A 5 meses de aprobada la reforma laboral, el panorama para la clase trabajadora es incierto. La promesa de quienes la impulsaron durante el sexenio pasado de que con su aprobación se vería un crecimiento en la generación de empleos, aún no se refleja en las cifras oficiales. Por el contrario, éstas evidencian una desaceleración en este rubro y un número “alarmante” de personas que subsisten del comercio informal.
Las cifras oficiales preliminares para marzo de 2013, extraídas de los Indicadores oportunos de ocupación y empleo –del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)–, revelan que la tasa de desocupación a nivel nacional fue de 5.01 por ciento respecto a la población económicamente activa (PEA). Es decir, unos 2 millones 555 mil 100 personas, con una PEA de 51 millones de personas.
Un mes anterior a la presentación del reporte del Inegi se registraba una cifra de 4.74 por ciento de desempleo, 0.27 puntos porcentuales menos, lo que significa que el número de personas en esta condición ascendía a 2 millones 417 mil 400 mexicanos.
En noviembre de 2012, el Congreso de la Unión aprobó reformar la Ley Federal del Trabajo después de más de 40 años sin modificaciones. Entre los argumentos que promovían se encontraba el incremento de los empleos con nuevas modalidades de contratación. Pese a la oposición de especialistas y sindicatos, la reforma se llevó a cabo.
Alfonso Bouzas Ortíz, doctor en derecho social por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenta que hasta la fecha las nuevas modalidades de contratación no se han reflejado a favor del trabajador. “Si queremos ver la funcionalización de esta reforma laboral, los únicos que se han beneficiado de este contexto, por los candados que le quitaron al outsurcig, son los empresarios”.
El experto en temas de empleo y sindicalismo explica que el outsurcing o terciarización surge porque “no existe una empresa que sea realmente productiva en todas sus actividades y, como se sabe, las empresas modernas tienen muchos campos de actividad en los cuales es verdaderamente difícil alcanzar altos desempeños por sí mismas. Sin embargo, esta modalidad sólo ha beneficiado a los empresarios y no a los trabajadores, que no cuentan con una certidumbre laboral”.
Reforma, interés del Banco Mundial
Contralínea documentó en enero de 2010 que el Banco Mundial incluía en sus estrategias con México un apartado que mencionaba a la reforma laboral como una de las prioritarias para el gobierno calderonista.
A través de su reporte AB5168, la institución internacional apunta que: “Las políticas laborales constituyen uno de los cinco pilares fundamentales del programa para enfrentar la crisis global que el presidente Calderón anunció en enero de 2009”.
Según el documento, el gobierno de Calderón había complementado el Programa de Empleo Temporal con “una expansión de otros activos del mercado laboral (en particular, la creación de redes de trabajo, servicios de intermediación y programas de formación), así como las políticas pasivas del sector para mantener el nivel de vida de los desempleados”.
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Observaciones a la reforma
Alejandro Vega García, integrante de la Dirección del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), comenta que, hasta el momento, todo el proceso iniciado con la reforma laboral está marcado por una gran incertidumbre.
“Aún no tenemos cifras exactas que nos permitan conocer cómo ha cambiado la generación de nuevos empleos. A simple vista no se ve un incremento, parecen llevar el ritmo normal. Tampoco sabemos de los impactos que han tenido las nuevas formas de contratación por capacitación, a prueba, etcétera”, dice.
Para el especialista en temas laborales, lo que se avizora como el próximo gran conflicto es en qué medida la Ley Federal reformada va a afectar los contratos colectivos de trabajo. Aunado a ello hay una gran inquietud y preocupación marcada por sindicatos del sector burocrático. “Obviamente la reforma se hizo al apartado A de la Ley, pero todo el mundo tiene claro que eventualmente va hacerse extensivo al apartado B, en los que entran los sindicatos del sector público. En éste hay una preocupación marcada por cómo se va a expresar la reforma en un futuro”.
Junto con el abaratamiento de la mano de obra, la reforma aprobada tiene por objetivo central una flexibilización salvaje de las relaciones laborales y la destrucción del espíritu tutelar hacia los derechos de las y los trabajadores con que fue concebida originalmente, indica Vega García.
El documento La reforma laboral de 2012 y la nueva Ley Federal del Trabajo –elaborado por el CILAS– indica que “a muchos trabajadores se les ha inculcado el temor de que la nueva Ley abra la puerta para permitir el que sean sujetos de despido inmediato y que su patrón los sustituya por empleados subcontratados, a prueba, por capacitación inicial, etcétera. La nueva Ley permite efectivamente esas contrataciones, pero para personas de nuevo ingreso. En ningún artículo se faculta a los empleadores para despedir de manera arbitraria, pues siguen vigentes las causales que obligan a justificar el despido.
Explica que pese a que se hicieron varios intentos en ese sentido, en ningún momento se modificaron los requisitos existentes para el registro de nuevos sindicatos o para demandar la titularidad de un contrato colectivo de trabajo. De tal forma, esas opciones para la organización y la representación auténticas de las y los trabajadores siguen presentes en la Ley, “si bien no deben olvidarse las trabas y obstáculos que, para ejercerlas ilegal y arbitrariamente, suelen imponer las autoridades laborales”.
Alejandro Vega García especifica como otro de los puntos importantes a observar en la reforma que de ninguna manera las modificaciones aprobadas pueden derivar en reducciones salariales o de prestaciones. “Los preceptos de Ley en el sentido de que estas percepciones son irreversibles e irrenunciables siguen vigentes y no debe permitirse ningún chantaje para aceptarlas como condición para conservar el empleo”.
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Los resultados de la reforma
Ernesto Gándara Camou, presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social en el Senado de la República, dice que actualmente lo más importante es la consecución de “lo que se hizo” en la reforma a la Ley Federal del Trabajo después de años de no llegar a ningún acuerdo y modificación. “Hacerlo fue un gran acuerdo en donde pudimos conjuntar un esfuerzo perfectible y estamos actualizando una Ley a las necesidades del siglo XXI”.
Para el senador, como para el resto de la bancada del Partido Revolucionario Institucional –que junto con el Partido Acción Nacional impulsaron con ahínco la reforma en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa–, los cambios otorgan posibilidades de más competencia e inversión.
“Afortunadamente se están viendo en el país ya los mensajes de inversión importantes sin haber lacerado los derechos básicos y legítimos de los trabajadores, pero sobre todo los derechos colectivos”. El priísta agrega que “los resultados de todas las reformas que se están haciendo, no solamente la laboral, sino las que hemos estado viendo en materia educativa, fiscal, de seguridad social y energética, nos dan certidumbre al desarrollo social de México”, opina.
Ante las cifras de desempleo en el país, el legislador asegura que en las “grandes reformas” un impacto no se ve de un día para otro. Lo que sí se ve, dice, es certidumbre, inversión y posibilidades muy claras de avanzar. “Tendríamos que dar un periodo de 2 o 3 años para que haya impactos verdaderamente medibles”.
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Informalidad, en crecimiento
Manuel Padrón, del Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), indica que en el escenario laboral no se ve mejoría alguna a partir de la reforma de Ley. Por el contrario, expone, “tenemos un panorama en el que más del 60 por ciento de trabajadores se encuentran en la informalidad”.
De acuerdo con los cálculos reportados por el Inegi, la cifra podría alcanzar los 30 millones 600 mil personas. “No quiere decir que de manera espontánea vayan a surgir mejores empleos, pero seguimos encontrando una generación de empleos precarios, donde la mayoría de ellos se sitúa entre uno y tres salarios mínimos”.
El especialista en temas laborales estima que del total de la población económicamente activa, aproximadamente, un 58 por ciento no pasa de tres salarios mínimos, lo que significa unos 190 pesos diarios, y hay los que se colocan sólo en un salario mínimo.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, a partir del 1 de enero de este año, el salario mínimo general para el área A es de 64.76 pesos. En tanto, para la zona geográfica B es de 61.38 pesos. “El escenario del empleo sigue siendo de desgaste, precario y en los cambios legislativos no hay resultados enfrente de nosotros”, indica Manuel Padrón.
Aunque los especialistas esperan del Poder Judicial que en breve resuelva los más de 3 millones de amparos promovidos contra esta reforma –en los juzgados Primero y Segundo de Distrito del Centro Auxiliar de la Primera Región, con residencia en el Distrito Federal–, este trámite podría aplazarse 2 meses o más, pues también están llegando ante los tribunales solicitudes de amparo, por la ya decretada reforma educativa.
Para la elaboración de este texto se solicitó entrevista con la Secretaría del Trabajo. Sin embargo, no se obtuvo respuesta.
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Fuente: Contralínea 332 / abril 2013

http://www.voltairenet.org/article178403.html

Niños pepenadores

30. abril, 2013 Sergio Ortiz Borbolla
Contraluz
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Kennedy, el lobby y la bomba

Hace exactamente 50 años se producía un episodio decisivo en la historia de la «democracia estadounidense», una lucha épica cuyo desenlace ha sido determinante para el futuro del mundo entero. Laurent Guyenot nos recuerda lo que estuvo en juego en aquel importante momento.

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Kennedy y el AIPAC

En mayo de 1963, le Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos abría una investigación sobre las operaciones clandestinas de agentes extranjeros en territorio estadounidense, investigación cuyos principales objetivos eran el American Zionist Council y la Jewish Agency for Israel [1]. La investigación estaba motivada por un informe redactado en marzo de 1961 (y desclasificado en 2010) del presidente de esa comisión permanente, William Fulbright, que indicaba: «En los últimos años ha habido un creciente número de incidentes que implicaban intentos de gobiernos extranjeros, o de sus agentes, con vistas a influir en la política exterior americana [estadounidense] a través de métodos que se salen de los canales diplomáticos normales.» Al señalar que esos métodos incluían «actividades secretas en Estados Unidos y en otras partes», Fulbright apuntaba al «Caso Lavon» [2] de 1953, en el que varios judíos egipcios entrenados en Israel perpetraron contra objetivos británicos varios atentados con bombas que debían atribuirse a la Hermandad Musulmana para desacreditar a Nasser ante británicos y estadounidenses. La investigación del Senado sacó a la luz una actividad de blanqueo de dinero a través de la cual la Jewish Agency (indisociable del Estado de Israel, del que incluso fue precursora) hacía llegar decenas de millones de dólares al American Zionist Council, principal lobby israelí en Estados Unidos. Como resultado de aquella investigación, el Departamento de Justicia, bajo las órdenes del Attorney General Robert Kennedy, exigió que –ya que estaba financiado por el Estado de Israel– el American Zionist Council se registrara como «agente extranjero» y quedara por lo tanto sometido a las obligaciones estipuladas en la Foreign Agents Registration Act de 1938, lo cual implicaba una estrecha vigilancia de sus actividades.
Aquel intento de contrarrestar la creciente interferencia de Israel en la política estadounidense estaba, por supuesto, respaldado por el presidente. Siendo aún no más que un joven periodista que cubría la conferencia inaugural de la ONU, John F. Kennedy ya había visto con desagrado la capacidad de Israel para la compra de políticos, incluyendo al propio presidente. En efecto, el 15 de mayo de 1948, al reconocer el Estado de Israel –sólo 10 minutos después de su proclamación oficial y en contra de la opinión unánime de su propio gobierno– el presidente Harry Truman no sólo se había ganado un lugar en la historia bíblica («El histórico acto de reconocimiento de Truman quedará grabado para siempre en letras de oro en los cuatro mil años de historia del pueblo judío» [3], proclamó entonces el embajador israelí) sino que también se echó en el bolsillo 2 millones de dólares para su campaña por la reelección. «Es por eso que nuestro reconocimiento de Israel fue tan rápido», confió Kennedy a su amigo el novelista y ensayista Gore Vidal [4]. En 1960, el propio John Kennedy recibió del lobby israelí una oferta de ayuda financiera para su campaña presidencial. Así resumió [Kennedy] a su amigo el periodista Charles Bartlett la proposición del mecenas Abraham Feinberg: «Sabemos que su campaña enfrenta dificultades. Estamos dispuestos a pagar sus cuentas si usted nos deja el control de su política en el Medio Oriente.» Bartlett recuerda que Kennedy se prometió a sí mismo que «si llegaba a convertirse en presidente haría algo por cambiar aquello» [5]. En 1962 y 1963, Kennedy presentó 7 proyectos de ley para reformar el financiamiento de las campañas electorales de los congresistas. Todos fueron exitosamente combatidos por los mismos grupos de presión contra los que estaban dirigidas.
Todos los esfuerzos gubernamentales por limitar la corrupción que los agentes de Israel estaban imponiendo en la democracia estadounidense se vieron frenados de golpe por el asesinato de Kennedy y por la llegada de Nicholas Katzenbach al Departamento de Justicia, en sustitución del hermano de Kennedy. El American Zionist Council escapó a la inscripción como agente extranjero disolviéndose y cambiando su nombre por el de American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Diez años más tarde, el 15 de abril de 1973, Fullbright señalaba en la CBS: «Israel controla el Senado americano. […] La gran mayoría del Senado americano –alrededor del 80%– apoya por completo a Israel. Israel obtiene todo lo que quiere» [6]. El AIPAC mantuvo las mismas prácticas que su antecesor, escapando incluso a todo tipo de sanción cuando sus miembros fueron sorprendidos en flagrante delito de espionaje y alta traición: en 2005, dos responsables del AIPAC fueron absueltos después de haber recibido de Larry Franklin, miembro de la Oficina de Planes Especiales del Pentágono, una serie de documentos clasificados como secreto militar, documentos que ellos transmitieron a un alto funcionario de Israel. En 2007, John Mearsheimer y Stephen Walt demostraban en su libro El lobby israelí y la política exterior estadounidense que el AIPAC y los grupos proisraelíes de cabildeo de menor importancia eran la causa principal de la guerra contra Irak y, más ampliamente, que eran también el factor determinante de la política exterior estadounidense en el Medio Oriente. Como nada ha cambiado desde entonces, no hay razón alguna para que el gobierno de Benjamin Netanyahu no logre obtener él también de Estados Unidos la destrucción de Irán, la cual no deja de exigir.
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«Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses lo saben» [7], dijo el primer ministro Ariel Sharon a su ministro de Relaciones Exteriores Shimon Peres el 3 de octubre de 2001, según la radio israelí Kol Israel. Su sucesor, Benjamin Netanyahu, lo demostró el 24 de mayo de 2011 ante el Congreso estadounidense, donde fue ovacionado 29 veces por un auditorio que incluso se puso de pie para aclamar específicamente cada una de las siguientes frases: «En Judea y en Samaria, los judíos no son ocupantes extranjeros»; «Ninguna distorsión de la historia puede negar el vínculo de 4 000 años entre el pueblo judío y la tierra judía»; «Israel no volverá a las fronteras indefendibles de 1967»; «Jerusalén no debe ser dividida nunca más. Jerusalén debe seguir siendo la capital unida de Israel.» [8]

Kennedy, la bomba y Dimona

Si Kennedy no hubiese sido asesinado, la influencia de Israel seguramente se hubiese visto limitada en otro sector más, el del armamento nuclear. Desde el inicio de los años 1950, David Ben Gurión, quien ejercía simultáneamente las funciones de primer ministro y de ministro de Defensa, había emprendido la fabricación secreta de bombas atómicas, desviando así de su objetivo el programa de cooperación pacífica Atom for Peace que Eisenhower había iniciado ingenuamente. Informado por la CIA, inmediatamente después de su llegada a la Casa Blanca, sobre el verdadero objetivo del complejo de Dimona, Kennedy hará todo lo posible por obligar Israel a renunciar [a sus intenciones en ese sentido]. Exigió a Ben Gurión la realización de inspecciones periódicas en Dimona. Primero lo hizo de viva voz, en Nueva York en 1961, y posteriormente a través de cartas oficiales cada vez más insistentes. En la última de esas cartas, fechada el 15 de junio de 1963, Kennedy exigía una primera inspección inmediata a la que seguirían inspecciones regulares cada 6 meses, a falta de lo cual «el compromiso y el respaldo de nuestro gobierno a Israel pudieran verse en serio peligro» [9]. El efecto de aquel mensaje fue sorprendente: Ben Gurión dimitió el 16 de junio, evitando así la recepción de aquella carta. Cuando el nuevo primer ministro Levi Eshkol entró en funciones, Kennedy le envió de inmediato una carta idéntica, fechada el 5 de julio de 1963.
Lo que quería Kennedy no era evitar que Israel alcanzara un poder que Estados Unidos reservaba para sí mismo y para sus aliados de la OTAN. Su objetivo formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso, que ya había anunciado el 25 septiembre de 1961 –o sea 9 meses después de su investidura– ante la Asamblea General de la ONU: «Hoy cada habitante de este planeta debe imaginar el día en que este planeta haya dejado quizás de ser habitable. Cada hombre, mujer o niño está viviendo bajo una espada de Damocles nuclear pendiente de frágiles hilos que pueden ser cortados en cualquier momento por accidente o por error, o por locura. Hay que liquidar esas armas de guerra antes de que ellas nos liquiden […] Tenemos por lo tanto intenciones de lanzar un desafío a la Unión Soviética, no para una carrera armamentista sino para una carrera por la paz –para avanzar juntos, paso a paso, etapa por etapa, hasta alcanzar el desarme general y completo» [10]. Nikita Jruschov captó el mensaje y respondió favorablemente en una carta confidencial de 26 páginas, fechada el 29 de septiembre de 1961 y transmitida a través de un canal secreto. Después de la crisis de octubre de 1962 causada por los misiles instalados en Cuba, la guerra nuclear que habían logrado evitar a duras penas gracias a su propia sangre fría aproximó aún más a los dos jefes de Estado en cuanto a la convicción de que compartían la responsabilidad de liberar la humanidad de la amenaza atómica. Jruschov envió entonces a Kennedy una segunda carta privada en la que expresaba su esperanza de que, en 8 años de presidencia de Kennedy, «podamos crear buenas condiciones para una coexistencia pacífica en la Tierra, lo cual apreciarían altamente los pueblos de nuestros países así como los demás pueblos» [11]. A pesar de otras crisis, Kennedy y Jruschov prosiguieron aquella correspondencia secreta, hoy desclasificada, que comprende en total 21 cartas dedicadas en gran parte al proyecto de abolir el arma atómica.
En 1963, las negociaciones desembocaron en el primer tratado de limitación de los ensayos nucleares, que prohibía los ensayos nucleares en la atmósfera y bajo el agua, tratado firmado el 5 de agosto de 1963 por la Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido. Seis semanas más tarde, el 20 de septiembre de 1963, Kennedy expresaba ante la ONU su orgullo y esperanza: «Hace 2 años declaré ante esta asamblea que Estados Unidos había propuesto y estaba dispuesto a firmar un tratado limitado de prohibición de los ensayos. Hoy ese tratado está firmado. No acabará con la guerra. No eliminará los conflictos fundamentales. No garantizará la libertad a todos. Pero puede ser una palanca. Y se dice que Arquímedes, al explicar el principio de la palanca, dijo a sus amigos: “Denme un punto de apoyo y moveré el mundo.” Queridos cohabitantes de este planeta, podemos mover el mundo hacia una paz justa y duradera» [12].
En su última carta a Kennedy, entregada al embajador de Estados Unidos Roy Kohler pero que nunca llegó a su destinatario, Jruschov se mostraba igualmente orgulloso de aquel primer tratado histórico, que «ha inyectado una mentalidad fresca en la atmósfera internacional». Y presentaba otras proposiciones, retomando las palabras de Kennedy: «Su implementación abriría el camino hacia el desarme general y completo y, por consiguiente, hacia la liberación de los pueblos de la amenaza de la guerra.» [13]
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Para Kennedy, el arma nuclear era la negación de todos los esfuerzos históricos tendientes a civilizar la guerra evitando las víctimas civiles. «No dejo de pensar en los niños, no sólo en los míos o los tuyos, sino en los niños de todo el mundo», decía a su amigo y asistente Kenneth O’Donnell durante su campaña a favor del Test Ban Treaty. Y lo repitió en su alocución televisiva del 26 de julio de 1963: «Ese tratado es para todos nosotros, especialmente para nuestros hijos y nuestros nietos, que no tienen ningún grupo de cabildeo aquí en Washington.» [14]
En los años 1960, el desarme nuclear era un objetivo realista. Sólo 4 países disponían del arma nuclear. Había una posibilidad histórica que aprovechar y Kennedy estaba decidido a no desperdiciarla. «Me obsesiona la impresión de que si no lo logramos, en 1970 habrá quizás 10 potencias nucleares en vez de 4, y 15 o 20 en 1975» [15], dijo en su conferencia de prensa del 21 de marzo de 1963. Mientras que, siguiendo las huellas de Estados Unidos y la URSS, todos los países de la OTAN y del bloque del este daban un primer paso hacia el desarme nuclear, Israel hacía en secreto lo contrario y Kennedy estaba decidido a impedirlo.
La muerte de Kennedy, meses más tarde, alivió la presión sobre Israel. Johnson decidió ignorar lo que sucedía en el complejo de Dimona. John McCone, el director de la CIA nombrado por Kennedy, dimitió en 1965 quejándose del desinterés de Johnson sobre aquel tema. Israel obtuvo su primera bomba [atómica] hacia 1967, sin admitirlo nunca. Nixon tampoco se preocupó del asunto, mientras que su consejero de seguridad nacional Henry Kissinger expresaba en privado su satisfacción ante la idea de tener en Israel una potencia nuclear aliada. Nixon, de quien se puede decir que el Estado profundo entró con él a la Casa Blanca, jugó un doble juego. Mientras respaldaba públicamente el Tratado de No Proliferación de 1968 (que no era una iniciativa estadounidense), Nixon envió a su propia burocracia un mensaje totalmente opuesto a través de un National Security Decision Memorandum de carácter secreto (NSDM-6) que decía:
«No debe haber ningún esfuerzo de Estados Unidos por forzar a otros países […] a aplicar [el tratado]. Este gobierno, en su postura pública, debe reflejar un tono optimista en cuanto a que otros países firmen o ratifiquen [el tratado], apartándose al mismo tiempo de todo plan de hacer presión sobre esos países para que firmen o ratifiquen.» [16]
Según las cifras del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) correspondientes al años 2011, existen hoy en todo el mundo 20 000 bombas nucleares que tienen como promedio una potencia 30 veces superior a la bomba atómica de Hiroshima, lo cual equivale en total a 600 000 veces lo sucedido en Hiroshima. De esas bombas, 1 800 se hallan en estado de alerta, o sea listas para ser utilizadas en cuestión de minutos. Con menos de 8 millones de habitantes, Israel es la 6ª potencia nuclear a nivel mundial.
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«Si dejásemos actuar al Presidente habría una guerra nuclear cada semana» [17], decía Kissinger. Ya en los años 1950, Nixon había recomendado a Eisenhower el uso de la bomba atómica en Indochina y en Corea.
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Hubo que esperar hasta 1986 y a que el Sunday Times publicara varias fotos tomadas en Dimona por el técnico israelí Mordechai Vanunu para que el mundo se enterara de que Israel se había dotado secretamente de la bomba atómica. Después de ser secuestrado por los servicios secretos israelíes, Vanunu fue condenado [en Israel] por «divulgación de secretos de Estado» y pasó en la cárcel 18 años, 11 de ellos en aislamiento total. Desde su liberación, en 2004, Vanunu tiene prohibido salir de Israel y comunicarse con extranjeros.

Johnson y el USS Liberty

Kennedy no es recordado en Tel Aviv como un amigo de Israel. Además de sus ataques contra el descarado cabildeo de Israel y contra las ambiciones israelíes de poderío nuclear, Kennedy se había comprometido a favor del derecho al regreso de los 800 000 palestinos expulsados de sus casas y de sus poblados en 1947 y 1948. El 20 de noviembre de 1963, su delegación ante la ONU llamaba a la implementación de la Resolución 194 en ese sentido. Kennedy no tuvo tiempo de leer en los diarios las reacciones escandalizadas de Israel, ya que fue asesinado 2 días después.
La llegada de Johnson a la Casa Blanca fue saludada con alivio en Israel: «No cabe duda de que con la llegada de Lyndon Johnson al poder tendremos más oportunidad de acercarnos directamente al Presidente si nos parece que la política estadounidense es contraria a nuestros intereses vitales» [18], estimaba el diario israelí Yediot Ahronot. Lejos de recordar a Israel su propia limpieza étnica, Johnson abrazó plenamente el mito de la «tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra» llegando incluso un día a comparar, ante un auditorio judío, a los «pioneros judíos que construyen una casa en el desierto» [19] con sus propios ancestros en la colonización del Nuevo Mundo –lo que, en el fondo, subraya involuntariamente la equivalencia entre la negación de la limpieza étnica aplicada en Palestina por los israelíes y la negación por los estadounidenses de su propia historia de genocidio.
Kennedy había reducido la ayuda a Israel, pero Johnson la aumentó de 40 millones a 71, e incluso a 130 millones al año siguiente. La administración Kennedy había autorizado únicamente la venta a Israel de unas cuantas baterías de misiles defensivos pero bajo la administración Johnson más del 70% de la ayuda a Israel se utilizó para financiar la compra de armamento, como 250 tanques y 48 aviones de ataque Skyhawk. En 1966, la ayuda material a Israel alcanzó los 92 millones de dólares, más que la suma de todos los años anteriores. Mientras tanto, Johnson privó de ayuda estadounidense a Egipto y Argelia obligando así a esos dos países a volverse hacia la URSS para mantener el nivel de sus defensas. En junio de 1967, Johnson dio a Israel una «luz amarilla» para su guerra supuestamente «defensiva» contra Egipto, a través de una carta fechada el 3 de junio en la que aseguraba al primer ministro israelí Levi Eshkol que quería «proteger la integridad territorial de Israel y […] proporcionar un respaldo americano tan eficaz como fuese posible para preservar la paz y la libertad de su nación y de la región». [20]
La muerte de Kennedy instauró un profundo duelo en el mundo árabe, donde el retrato de JFK ornaba numerosos hogares. «Ahora es De Gaulle el único jefe de Estado occidental con cuya amistad pueden contar los árabes», diría Gamal Abdel Nasser. Mientras reducía la ayuda a Israel, Kennedy había abastecido generosamente de trigo a Egipto en el marco del programa Food for Peace. La breve presidencia de Kennedy fue para Egipto un feliz paréntesis y también un sueño que rápidamente disipado. Bajo Eisenhower, en 1954, Egipto había sido blanco de actos de terrorismo del tipo false flag (bandera falsa), perpetrados por Israel para «acabar con la confianza de Occidente en el régimen egipcio existente [e] impedir la ayuda económica y militar de Occidente a Egipto» [21], según los términos utilizados por el jefe de la Inteligencia Militar (Aman) Benjamin Givli en un telegrama secreto actualmente desclasificado. El complot se descubrió a causa de la detonación accidental de uno de los artefactos, lo que desencadenó el escándalo del «Caso Lavon» (apellido del ministro de Defensa Pinhas Lavon, quien fue considerado responsable), escándalo rápidamente acallado en Israel y en Estados Unidos. El primer ministro [israelí] Moshe Sharett, partidario de un sionismo moderado y respetuoso de las reglas internacionales, señaló en aquella época –aunque en privado– el irresistible ascenso de los extremistas, entre los que él incluía al futuro presidente Shimon Peres, precisando que «quiere aterrorizar a Occidente para llevarlo a respaldar los objetivos de Israel» y que «eleva el terrorismo a la categoría de principio sagrado». [22]
La muerte de Kennedy dio nuevamente rienda suelta al terrorismo maquiavélico que se ha convertido en la especialidad de Israel. Dos días antes del final de la Guerra de los Seis Días, el ejército israelí lanzó contra el USS Liberty la más célebre y calamitosa de sus agresiones false flag. En el soleado día del 8 de junio de 1967, 3 bombarderos Mirage sin distintivos y 3 lanchas torpederas con bandera israelí bombardearon, ametrallaron y torpedearon durante 75 minutos aquel barco no armado de la NSA (National Security Agency), que se hallaba en aguas internacionales y que era perfectamente identificable, con la evidente intención de que no quedara ningún sobreviviente, ya que llegaron incluso a ametrallar los botes salvavidas. Sólo cesaron el ataque al acercarse un navío soviético, cuando ya habían matado a 34 miembros de la tripulación, en su mayoría ingenieros, técnicos y traductores. Se piensa que, si hubiesen logrado hundir el barco sin testigos, los israelíes habrían atribuido el crimen a Egipto, para arrastrar así a Estados Unidos a la guerra del lado de Israel. Según Peter Hounam, autor de Operation Cyanide: Why the Bombing of the USS Liberty Nearly Caused World War III (libro publicado en 2003), el ataque contra el USS Liberty contó con la autorización previa y secreta de la Casa Blanca, en el marco del proyecto Frontlet 615, «un arreglo político secreto concluido en 1966 en el cual Israel y Estados Unidos se comprometían a destruir a Nasser». Las órdenes emitidas aquel día por la Casa Blanca, que retrasaron el auxilio durante varios horas, sugieren que Johnson no sólo cubrió a los israelíes después de los hechos, sino que incluso se había puesto de acuerdo con ellos de antemano. Oliver Kirby, vicedirector de Operaciones de la NSA en aquella época, dijo –el 2 de octubre de 2007– al periodista John Crewdson del Chicago Tribune que las transcripciones de las comunicaciones de los aviones israelíes interceptadas por la NSA e inmediatamente transmitidas a Washington no dejaban lugar a dudas sobre la identidad de los atacantes ni sobre el hecho que estos últimos habían identificado su blanco como estadounidense antes de atacarlo: «Yo estoy dispuesto a jurar sobre un montón de biblias que nosotros sabíamos que ellos sabían [que el barco era estadounidense]» [23]. Ya desenmascarado, Israel habló de un error y presentó excusas, con las cuales se contentó Johnson pretextando que «I will not embarrass our ally». En enero de 1968, cuando Johnson recibió en Washington al primer ministro israelí Levi Eshkol y lo invitó después a rancho de Texas, las relaciones fueron calurosas. Israel sacó de ello una enseñanza de impunidad cuya influencia sobre su comportamiento no debemos subestimar: el precio a pagar por el fracaso de una operación false flag contra Estados Unidos es cero. De hecho, es imposible que fracasar ya que los propios estadounidenses se encargarán de encubrir el crimen de Israel: Tel Aviv recibe de inmediato armas y aviones estadounidenses, convirtiendo rápidamente a Israel en el cliente número 1 de la industria militar estadounidense.
 
[1] The Senate Foreign Relations Committee Investigates the Israel Lobby.
[2] «In recent years there has been an increasing number of incidents involving attempts by foreign governments, or their agents, to influence the conduct of American foreign policy by techniques outside normal diplomatic channels. (...) there have been occasions when representatives of other governments have been privately accused of engaging in covert activities within the United States and elsewhere, for the purpose of influencing United States Policy (the Lavon Affair).»
[3] «Truman’s historic act of recognition will remain forever inscribed in golden letters in the 4000-year history of the Jewish people.»
[4] «That’s why our recognition of Israel was rushed through so fast», citado por Gore Vidal en su prefacio a Israel Shahak, Jewish History, Jewish Religion, 1994.
[5] «We know your campaign is in trouble. We’re willing to pay your bills if you’ll let us have control of your Middle East policy»; «if he ever did get to be President, he was going to do something about it», citado por Seymour Hersh en The Samson option.
[6] «Israel controls the U.S. Senate. […] The great majority of the Senate of the U.S. —somewhere around 80 percent— are completely in support of Israel ; anything Israel wants, Israel gets.»
[7] «We, the Jewish people control America, and the Americans know it.»
[8] «in Judea and Samaria, the Jewish people are not foreign occupiers»; «No distortion of history could deny the 4,000-year-old bond between the Jewish people and the Jewish land»; «Israel will not return to the indefensible boundaries of 1967»; «Jerusalem must never again be divided. Jerusalem must remain the united capital of Israel.»
[9] «This Government’s commitment to and support of Israel could be seriously jeopardized», citado por Seymour Hersh en The Samson option.
[10] «Today, every inhabitant of this planet must contemplate the day when this planet may no longer be habitable. Every man, woman and child lives under a nuclear sword of Damocles, hanging by the slenderest of threads, capable of being cut at any moment by accident or miscalculation or by madness. The weapons of war must be abolished before they abolish us. […] It is therefore our intention to challenge the Soviet Union, not to an arms race, but to a peace race — to advance together step by step, stage by stage, until general and complete disarmament has been achieved», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[11] «we could create good conditions for peaceful coexistence on earth and this would be highly appreciated by the peoples of our countries as well as by all other peoples», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[12] «Two years ago I told this body that the United States had proposed and was willing to sign, a limited test ban treaty. Today that treaty has been signed. It will not put an end to war. It will not remove basic conflicts. It will not secure freedom for all. But it can be a lever, and Archimedes, in explaining the principles of the lever, was said to have declared to his friends: “Give me a place where I can stand –and I shall move the world.” My fellow inhabitants of this planet, let us take our stand here in this Assembly of nations. And let us see if we, in our own time, can move the world to a just and lasting peace», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[13] «has injected a fresh spirit into the international atmosphere»; «Their implementation would clear the road to general and complete disarmament, and, consequently, to the delivering of peoples from the threat of war», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[14] «I keep thinking of the children, not my kids or yours, but the children all over the world.» «This treaty is for all of us. It is particularly for our children and our grandchildren, and they have no lobby here in Washington», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[15] «I am haunted by the feeling that by 1970, unless we are successful, there may be ten nuclear powers instead of four, and by 1975, fifteen or twenty», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[16] «there should be no efforts by the United States government to pressure other nations […] to follow suit. The government, in its public posture, should reflect a tone of optimism that other countries will sign or ratify, while clearly disassociating itself from any plan to bring pressure on these countries to sign or ratify», citado por Seymour Hersh en The Samson Option.
[17] «If the President had his way, there would be a nuclear war each week», citado por Anthony Summers en The Arrogance of Power.
[18] «There is no doubt that, with the accession of Lyndon Johnson, we shall have more opportunity to approach the President directly if we should feel that U.S. policy militates against our vital interests.»
[19] «the Jewish pioneers building a home in the desert.»
[20] «I want to protect the territorial integrity of Israel […] and will provide as effective American support as possible to preserve the peace and freedom of your nation and of the area.»
[21] «[Our goal] is to break the West’s confidence in the existing [Egyptian] regime. The actions should cause arrests, demonstrations, and expressions of revenge. The Israeli origin should be totally covered while attention should be shifted to any other possible factor. The purpose is to prevent economic and military aid from the West to Egypt», citado por Livia Rokach en Israel’s Sacred Terrorism, 1980.
[22] «he wants to frighten the West into supporting Israel’s aims»; «raises terrorism to the level of a sacred principle», citado por Livia Rokach en Israel’s Sacred Terrorism, 1980.
[23] «I’m willing to swear on a stack of Bibles that we knew they knew.»
 

¡SBS usa misma treta de Alan!

La Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) usa la misma treta de Alan García, negándose a levantar el secreto bancario de muchos que llenaron de dólares sus faltriqueras, de ampararse en un fallo del Tribunal Constitucional (TC) que no es aplicable al tema de interés público que investiga la Megacomisión de Sergio Tejada.
Lo decidido por el TC (Exp. N° 156-2012-PHC-TC), siguiendo una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (31-1-2001), se aplica en el trámite del antejuicio o acusación constitucional, dónde ya existe un investigado formal frente a una denuncia constitucional, con cargos concretos, concreción del principio de la legalidad-sustantividad y defensa frente a esos cargos conocidos y comunicados con la antelación debida.
En las comisiones investigadoras, tipo la Megacomisión, todavía no existe una denuncia constitucional, ni cargos concretos, ni tipificación precisa de los hechos, porque todo eso será producto de las investigaciones que terminarán con recomendaciones y conclusiones que, aprobadas por el Pleno del Congreso, recién motivarían la formalización de una denuncia constitucional que calificará la subcomisión de acusaciones constitucionales, o sea, propiamente durante el inicio del antejuicio.
Los fallos, tanto del TC peruano, como de la Corte de San José, sirven para el desarrollo de este llamado antejuicio, donde es propio hablar del respeto a las garantías mínimas del debido proceso.
Por otro lado, el Artículo 97° de la Constitución Política faculta a las comisiones investigadoras acceder a cualquier información, como hacer uso del levantamiento del secreto bancario y de la reserva tributaria para el cumplimento de sus fines, en un momento procesal en que todavía no existe formalmente un investigado, sino sólo un citado. La declaración que éste brinde no lo convierte en investigado con derecho a que le señalen los cargos, los hechos concretos y su tipificación, haciéndole conocer la figura penal objeto de la investigación en su contra.
Por ende, la SBS está usando la misma treta alanista, la cual Alan García también lo pretende usar ante la Defensoría del Pueblo, si es que ésta emite un pronunciamiento con óptica alanista y encubridora.
Se trata de un uso impropio; pues los citados fallos no son aplicables a las comisiones investigadoras que ven un "asunto de interés público", en cuyo comienzo nadie conoce lo que realmente pasó, qué alimañas bullían debajo de la alfombra, como es el caso de la "gestión presidencial 2006-2011" que el pleno del Congreso encomienda a la Megacomisión. ¿Sabríamos, por ejemplo, cuántos condenados por tráfico ilícito de drogas fueron liberados vía las malhadadas conmutaciones? Hoy sabemos, después de lo investigado, que fueron 3,207 casos. ¿Qué leyes se violaron al conmutar o rebajar estas penas? Tal es otro cometido de la Megacomisión.
¡Sólo la viveza y trampa de Alan, como la estratagema del bíblico Onán, quiere que le enrostren los cargos y le insuflen el tipo penal antes de ir al baño y se baje los pantalones!
 

Documentos adjuntos

 
 

La confianza viene de Estados Unidos

«El arte de la guerra»

El nuevo gobierno italiano de unión nacional, con Enrico Letta a la cabeza, fue acogido con confianza por los medios de difusión… o más bien por Estados Unidos, como observa Manlio Dinucci, porque ese tipo de noticias siempre viene de Washington.
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Enrico Letta [1] recibió el voto de confianza… del secretario de Estado estadounidense John Kerry, quien expresó su regocijo por el nacimiento del nuevo gobierno, incluso antes de que el parlamento italiano se pronunciara al respecto.
Confianza bien merecida. Enrico Letta, garantizó John Kerry, es «un buen y fiel amigo de Estados Unidos y ha mostrado a lo largo de su carrera un sólido compromiso con nuestra asociación transatlántica». El gobierno de Letta, subraya Kerry, garantizará la continuación de «nuestra estrecha cooperación en numerosos asuntos urgentes en el mundo entero».
Es por lo tanto el secretario de Estado estadounidense quien aborda un tema fundamental que los partidos italianos borraron del debate y de los programas que expusieron a los electores: la política exterior y militar de Italia. La razón es evidente: el PD, el PDL y la Scelta Civica [2] tienen todos la misma posición. Así que podemos estar seguros de que Italia seguirá siendo una base avanzada de las operaciones militares de Estados Unidos y de la OTAN en el Medio Oriente y en África: después de la guerra contra Libia, estamos metidos ahora en la guerra contra Siria mientras que se prepara el ataque contra Irán. Y, a pesar del Tratado de No Proliferación, se mantendrán en nuestro territorio las bombas atómicas que Estados Unidos ha decidido potenciar. Al mismo tiempo, Italia seguirá enviando fuerzas militares al extranjero, incluyendo Afganistán, donde la OTAN mantendrá sus propios contingentes después de la «retirada» de 2014.
Por lo tanto, crecerá el gasto militar, rubro en el que Italia ocupa el 10º lugar mundial con 70 millones de euros del contribuyente gastados diariamente en fuerzas armadas, armamento y misiones militares en el extranjero.
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«Foto de familia» del gobierno Letta
Lo que fortalece la confianza de John Kerry en la fidelidad de Italia a la alianza atlántica bajo los órdenes de Estados Unidos es la nominación de Emma Bonino [3] como ministra de Relaciones Exteriores. Bonino, subrayan desde Washington, es una ex alumna del Departamento de Estado, donde siguió un curso de formación (International Visitor Leadership Program). Una alumna brillante. Apoyó la guerra en Afganistán, declarando que «no se puede hablar de ocupación. Aquí hay una fuerza multinacional» y que «una ocasión militar puede conducir a la democracia». Acusó a Gino Strada [4] de «actitud ambigua, entre lo humanitario y lo político». Respaldó la guerra contra Irak afirmando que después del 11 de septiembre «no había alternativa para acabar con la red terrorista» y calificó a los manifestantes antiguerra de «irresponsables». Como vicepresidenta del Senado estuvo entre los más ardientes defensores de la guerra contra Libia, pidiendo en febrero de 2011 la suspensión del tratado bilateral porque «ata las manos de Italia para socorrer a la población civil», un «socorro» que llegó inmediatamente después en forma de cazas-bombarderos.
Bonino podrá contar con las lecciones de «peacekeeping» de la Escuela Superior Sant’Anna de Pizza (antiguamente dirigida por Maria Chiara Carrozza [5], la actual ministra de Educación, lecciones que también se imparten en África.
Después de la que ya vimos en Libia, ¿cuándo será la próxima operación de «peacekeeping»?
Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión en francés de Marie-Ange Patrizio.
[1] Enrico Letta, proveniente de la Democracia Cristiana, es uno de los fundadores del Partito democratico.
[2] El PDL (Popolo della Libertà), es el partido del ex primer ministro Berlusconi, que actualmente forma parte del nuevo gobierno con el Partito democratico (PD); Scelta Civica (Opción Cívica), es el partido fundado por el ex primer ministro Mario Monti, que también forma parte del nuevo gobierno italiano, con el PD y el PDL.
[3] Emma Bonino es radical (como se ve por la chaqueta roja que viste en la «foto de familia» del nuevo gobierno. NdT.), y son notorias sus posiciones proestadounidenses, proisraelíes y favorables a los OGM.
[4] Gino Strada es cirujano y fundador de la ONG Emergency.
[5] Maria Chiara Carrozza es miembro del Partito democratico.

Un ataque estadounidense contra Siria sería un suicidio

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Por Ghaleb Kandil
El mando sirio prosigue la aplicación de sus nuevos planes siguiendo una programación política y militar adecuada y en medio de un clima popular resueltamente favorable al Estado y al presidente Bachar al-Assad, como confiesan las propias potencias occidentales.
En el campo de batalla, el Ejército Árabe Sirio está a punto de liquidar numerosos nidos de terroristas, incluyendo varios de sus puestos de mando. Los expertos estiman de forma unánime que la liberación de Oteiba –en el suroeste de Damasco– constituye un duro golpe para al-Qaeda y para su rama siria, el Frente al-Nusra. Al mismo tiempo, prosigue en Qoussair el derrumbe de las estructuras terroristas mientras las operaciones del ejercito continúan a un ritmo acelerado en las regiones rurales de Idlib y Alepo y en las ciudades de Homs y Alepo. En Daraa, Raqqa y Deir Ezzor, las tropas regulares están asestando duros golpes a los grupos armados. Los analistas subrayan que la recuperación de Homs y la liberación de la ciudad de Qoussair decidirán la batalla en la región central de Siria (las provincias de Homs y de Hama), que constituye la cuarta parte de la superficie del país. En la próxima fase, el ejército sirio tomará bajo su control varias grandes ciudades y sus alrededores, así como varios de los principales ejes de comunicaciones por carretera. Ese objetivo, que exige varios meses de esfuerzos, permitirá reactivar el ciclo económico y facilitar el regreso de los desplazados, que están viviendo en condiciones difíciles y humillantes en Líbano, Turquía y Jordania.
Las amenazas de Estados Unidos, con el falso pretexto de las armas químicas, buscan intimidar a Siria y a sus aliados –el Eje de la Resistencia y los países del grupo BRICS. Si después del fracaso de la guerra mundial que ha implementado a través de sus herramientas terroristas y de sus auxiliares regionales (Israel, Turquía y Jordania), Washington se decidiera a poner en ejecución sus amenazas de intervención militar en Siria, estaría cometiendo un grave error y un acto estúpido.
La evaluación científica de los opciones guerreras de Estados Unidos que tanto agita Barack Obama permiten una mejor comprensión de la actual correlación de fuerzas. Estados Unidos y sus aliados occidentales enfrentan actualmente enormes problemas económicos y financieros, que han exigido drásticas reducciones de los presupuestos militares. En cambio, el Eje de la Resistencia, que probablemente se implicaría de inmediato en el enfrentamiento en caso de ataque contra Siria, dispone de medios de disuasión lo suficientemente importantes como para provocar una guerra mundial. Ya desde el principio de la guerra contra Siria, cuando varios responsables estadounidenses acariciaron la idea de pasar de la guerra a través de intermediarios –mediante los grupos terroristas– a la confrontación directa –con uso de los ejércitos de la OTAN–, el ex secretario de Estado Henry Kissinger había lanzado una advertencia contra un conflicto de esa envergadura.
Los problemas estratégicos que plantearía la aparición de ese escenario conducen todos a las mismas respuestas: cualquier agresión contra Siria tendrá que enfrentar una resistencia feroz y global. La defensa antiaérea siria ya demostró su eficacia, en junio de 2012, derribando un avión turco a los pocos minutos de su entrada en el espacio aéreo sirio. Y los misiles sirios son capaces de golpear Israel, las bases estadounidenses en Turquía y Jordania así como los bastiones terroristas en Líbano. Algunos analistas piensan también que la Resistencia libanesa y el ejército sirio abrirían los frentes libaneses y sirios contra Israel. Sin olvidar los misiles iraníes y sus formidables capacidades, que pueden «reducir a polvo Tel Aviv», como ha dicho el Guía Supremo de la Revolución, el ayatollah Ali Khamenei, y bloquear las vías de transporte del petróleo. Esto provocaría el derrumbe de las economías occidentales. Estados Unidos teme por sobre todo que sean atacados los grandes pozos de petróleo y sus bases militares en el Golfo.
La interrogante que se plantea es saber cuál será la reacción de la flotilla rusa que se halla frente a las costas sirias.
Estos escenarios hacen pensar que las amenazas estadounidenses son esencialmente de carácter intimidatorio, aunque no se puede excluir la posibilidad de un acto estúpido. En todo caso, si la gran confrontación llegase a tener lugar, el desenlace sería una gravísima derrota para Occidente, lo cual sería catastrófico para Israel, para Turquía y también para todos los dirigentes de los países del Golfo y de Jordania implicados en la agresión. La resistencia de Siria ante ese tipo de guerra arrojaría los mismos resultados que la agresión tripartita de 1956 contra Egipto, episodio que puso fin al papel de Francia y del Reino Unido como potencias coloniales.

Huyen al Líbano 1 400 hombres del Frente al-Nusra

Las operaciones fulgurantes del Ejército Árabe Sirio en las regiones rurales de Homs, paralelamente a los progresos registrados en los alrededores de Damasco, han creado nuevas realidades en la frontera con el Líbano. Esa región está casi enteramente bajo control de las tropas regulares, que han bloqueado la mayoría de los senderos y pasos utilizados durante los 2 últimos años por la Corriente del Futuro y sus asociados de los servicios de inteligencia del Golfo y de los países de la OTAN para introducir en Siria cientos de toneladas de armas y miles de combatientes.
El resultado directo de esas nuevas realidades del terreno es que la plataforma de agresión contra Siria, instaurada por el ex primer ministro Saad Hariri, se está convirtiendo en un problema interno para el Líbano y está poniendo en peligro la seguridad de este último país.
En efecto, según varios servicios de seguridad, unos 1 400 miembros del Frente al-Nusra –adscrito a al-Qaeda– así como numerosos grupos armados, además de libaneses que lucharon en Siria, han buscado refugio en Líbano en su huida ante el avance de las tropas sirias.
La próxima ampliación de las operaciones del Ejército Árabe Sirio y la conquista de la totalidad de la ciudad de Homs abrirán una caja de Pandora repleta de secretos incómodos. La primera revelación es la presencia en Siria, en las filas de los grupos terroristas, de numerosos oficiales extranjeros y de los países del Golfo, así como de combatientes libaneses. Lo cual tendrá graves repercusiones en Líbano.
Toda persona sensata tendrá que reconocer que el poder libanés es en gran parte responsable de los peligros que el país enfrenta hoy en día. Las falsas vacilaciones de los dirigentes no tenían en realidad otro objetivo que disfrazar su complicidad, en respuesta a los pedidos extranjeros de que mirasen para otro lado para no ver lo que estaba sucediendo a lo largo de sus fronteras y en el norte del Líbano. Esa política ha conducido a la parálisis del Ejército Libanés, que se ha visto obligado a renunciar a su papel de guardián de la soberanía nacional y protector de la frontera.
La verdad que todos deben conocer en el Líbano –y actuar también en función de ella– es que el Estado sirio «apoyado por su pueblo», como ha dicho el ministro español de Relaciones Exteriores, está librando una guerra contra el colonialismo y luchando contra bandas terroristas y takfiristas en su propio suelo. Y ahora el Líbano se encuentra frente al peligro que constituyen esas mismas bandas terroristas.
Es también deber de todo gobierno libanés que se respete y que se preocupe por la defensa de los intereses de su propio pueblo luchar contra esos grupos terroristas que utilizan ciertas regiones [libanesas] como trampolín y como bases de retaguardia… porque en un futuro no muy lejano esos mismos terroristas van a decidir que ha llegado el momento de trasladar al Líbano su supuesta yihad.

Declaraciones y posiciones

Mijail Bogdanov, viceministro ruso de Relaciones Exteriores
«Si hay pruebas serias del uso de armas químicas en Siria, hay que presentarlas inmediatamente y no esconderlas. Hay que comprobar esos datos inmediatamente y conforme a criterios internacionales en vez de utilizarlos para alcanzar otros objetivos. No deben ser una coartada para una intervención en Siria. Tenemos que conocer la verdad y tener pruebas, en vez de basarnos en cosas que dice la prensa y que no están demostradas con hechos. Ya tenemos la experiencia de una intervención violenta en los asuntos iraquíes con el pretexto de que había armas de destrucción masiva en Irak, lo que a fin de cuentas resultó falso (…) En Moscú, hemos seguido de cerca la situación en Líbano y la designación del señor Salam. Esperamos que la unanimidad sobre su nominación se refleje en la formación del gobierno.»
Omran al-Zohbi, ministro sirio de Información
«Según los informes que tengo se han producido cambios cualitativos en todos los campos de batalla. A eso se debe el ruido que Estados Unidos ha estado haciendo durante las últimas 48 horas. Las declaraciones del secretario de Estado estadounidense y del gobierno británico no corresponden a la realidad y son mentiras descaradas. Quiero insistir nuevamente en que Siria nunca utilizaría armas químicas, no sólo porque respeta la legislación internacional y las leyes de la guerra sino por razones humanitarias y morales. Eso prueba una vez más que la política del gobiernos sirio está orientada en contra del uso de cualquier arma de destrucción masiva por ninguna de las partes: terroristas, Israel o cualquier otro país vecino. Las grandes potencias occidentales quieren repetir en Siria el escenario iraquí (…) Las estadísticas muestran que individuos de 29 países están luchando en Siria junto a los rebeldes. Actualmente hay en Siria unos 5 000 yihadistas yemenitas. Comandos libios, tunecinos, sauditas, turcos, libaneses, pero también británicos, franceses y australianos se encuentran en suelo sirio.»
Bechara Rai, patriarca maronita de Antioquia y de todo el Oriente
«El secuestro de dos obispos en Siria muestra cómo los cristianos, independientemente de las precauciones que tomen o de la neutralidad positiva que quieran asumir, acaban pagando el precio de la inestabilidad regional, sin que haya mediado la menor provocación de su parte. Muestra que, debido a la guerra en Siria, son rehenes virtuales y que en cualquier momento pueden convertirse en rehenes verdaderos. La guerra contra Irak, emprendida en nombre de la democracia, se tradujo en el éxodo de un millón de cristianos, o sea dos tercios de la población de origen cristiano. Juan Pablo II se pronunció inútilmente en contra de la expedición estadounidense declarando que: “La guerra es una derrota para la humanidad.” La democracia no puede ser injertada en un país, tiene que ser fruto de un proceso y de una madurez interna de los pueblos que aspiran a ella. El caos estimula las agresiones contra los cristianos, como sucedió en Irak y en Egipto, así como la emigración. La presencia cristiana en Oriente es una garantía para el Islam moderado.»
Walid Joumblatt, jefe del Partido Socialista Progresista
«Rogamos a la Resistencia, cuyos combatientes cayeron por centenares para liberar el sur del Líbano de la ocupación israelí y que obtuvo una victoria histórica, que reoriente sus armas en esa única dirección. La implicación inoportuna de las armas de la Resistencia en apoyo de un régimen puede desfigurar su historia militante, destruir el crédito político y popular que ha venido acumulando a lo largo de los años.»
Hussein Moussaoui, diputado del Hezbollah
«Los aliados de Estados Unidos y de Europa quieren impedir todo diálogo y provocar la continuación de las masacres en Siria, en interés de la entidad sionista. ¿Por qué no piden ustedes a sus amigos estadounidenses que ordenen a los mercenarios que no sigan bombardeando al-Qasr y Hermel, donde mujeres, niños y hombres se sacrifican en la lucha abierta contra los ocupantes sionistas y contra los amigos de los amigos estadounidenses de ustedes mismos? ¿Por qué no piden ustedes a sus queridos estadounidenses que ordenen la liberación inmediata de los peregrinos secuestrados entre Siria y Turquía, en violación de todos los valores humanos y de los derechos humanos?»
Adnane Mansour, ministro libanés de Relaciones Exteriores
«Los miembros del Hezbollah están únicamente en las localidades fronterizas libaneses para proteger a los ciudadanos y no participan en los combates en Siria.»

Revista de prensa

As-Safir (Diario libanés cercano a la mayoría), 26 de abril de 2013
Las declaraciones israelíes que acusan al Hezbollah de haber enviado un drone desde el territorio libanés han provocado un nuevo debate sobre el mensaje de ese hecho en materia de seguridad, de política y estrategia a nivel regional. El desmentido del Hezbollah sembró la confusión en las esferas decisionarias israelíes que al principio habían visto el envío del drone como un mensaje del Hezbollah. Los analistas se preguntan por lo tanto si otro actor regional ha querido sorprender a los israelíes con ese mensaje, independientemente de que su punto de partida haya sido el Líbano u otro país.
En espera de que ese importante hecho en materia de seguridad se aclare en las próximas horas, es importante notar que el escándalo mediático israelí tuvo sus efectos sobre la escena libanesa. Se difundieron a través de la televisión todo tipo de acusaciones contra el Hezbollah, acusaciones que seguramente irán en aumento en las próximas horas.
Al anunciar que había derribado el drone inmediatamente después de su despegue, Israel dio la impresión de estar necesitado de una victoria moral. Mientras que el Hezbollah, al dar muestras de sangre fría y con la publicación de su desmentido, ha dado rienda suelta a las hipótesis israelíes sobre qué parte sería capaz de realizar ese acto y sobre el mensaje que implica.
As-Safir , 25 de abril de 2013
El descubrimiento de yacimientos de gas y petróleo frente a las costas libaneses debe influir en el proceso de formación del gobierno [libanés]. En efecto, el ministerio de Energía se ha convertido en la cartera más codiciada y está siendo objeto de una prematura polémica entre la Corriente Patriótica Libre y los demás protagonistas. De ahí la necesidad de preservar ese recurso natural no sólo de los apetitos israelíes sino también de las luchas intestinas [libanesas]. Los informes presentados por un experto internacional de la compañía Spectrum, especializada en prospección petrolera, indican que la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Líbano parece contener cantidades de gas superiores a las detectadas en los yacimientos marítimos israelíes Tamar y Leviathan. Por su parte, el jefe de la delegación libanesa a cargo del seguimiento del tema de las fronteras marítimas, el general Abdel Rahman Chehaytali, lamentó el hecho que la puesta en marcha del mecanismo de licitación y perforación no haya estado acompañado de esfuerzos políticos tendientes a delimitar las fronteras marítimas.
An-Nahar (Diario libanéss cercano al 14 de Marzo)
Rosanna Bou Mouncef (26 de abril de 2013)
Al desmentir su responsabilidad en cuanto al envío del drone que sobrevoló Haifa, el Hezbollah sorprendió a los observadores. Ese partido se había abstenido en los últimos tiempos de desmentir las informaciones sobre sus actividades, como la concerniente a la visita del secretario del Hezbollah, Hassan Nasrallah, a Irán –anunciada por varios medios– sabiendo que los responsables de ese partido, al ser interrogados sobre ese tema, iban a desmentir la noticia.
An-Nahar , 24 de abril de 2013
El presidente del parlamento [libanés] Nabih Berry no convocará ninguna sesión plenaria antes del 15 de mayo. El fracaso de la subcomisión ha demostrado que las perspectivas están bloqueadas sembrando así la confusión en el seno de los diferentes partidos políticos, sobre todo a la luz de los sucesos en Siria y de la intransigencia de las fuerzas del 8 de Marzo. Según una fuente ministerial, la firmeza de Siria ha influido en la comisión ad hoc y quizás sobre el proceso de formación del gobierno y el entendimiento sobre un proyecto de ley electoral. La fuente no precisa sin embargo si la más reciente maniobra del 8 de Marzo era un intento de esquivar los recientes esfuerzos de Arabia Saudita. Fuentes parlamentarias han indicado que el parlamento tendría que examinar seriamente la manera de prorrogar su propio mandato para evitar así el vacío constitucional ya que lo ha sucedido en el seno de la subcomisión no permite prever la obtención de un acuerdo antes del 15 de mayo.
Al-Akhbar (Diario libanés cercano a la mayoría), 26 de abril de 2013
Ibrahim el-Amine
El hecho que el Hezbollah haya negado toda relación con el envío de un nuevo drone hacia Israel hace planear aún más dudas sobre ese asunto. El envío de un drone no puede disociarse de los acontecimientos regionales que se encadenan a un ritmo acelerado y que están relacionados esencialmente con los sucesos en Siria, sobre todo si se tiene en cuenta que la semana pasada Israel profirió amenazas vinculadas a su evaluación de la situación en Siria y a sus temores en cuanto a los riesgos que tendría que enfrentar [el propio Israel] en el frente del norte. Los autores de esa operación quieren mostrar músculo ante los israelíes para hacerles sentir el peligro que corren ante la eventualidad de una iniciativa de emprender operaciones militares contra las partes que se encuentran en el frente del norte, que se extiende desde el sur del Líbano hasta Teherán. Esa operación es un gesto provocador para el enemigo, cuya reacción carecía de claridad. El envío de ese drone tiene también por objetivo disuadir a Tel Aviv de tomar una medida en el momento y en el sitio equivocado, ya que los indicadores muestran que Israel se siente tentado a emprender una acción militar en contra de Siria, dadas las declaraciones israelíes que mencionan la utilización de armas químicas y la presencia de depósitos de cohetes pertenecientes al Hezbollah.
Las acusaciones que Israel lanzó de inmediato contra el Hezbollah tendrían como objetivo atribuir a ese partido la responsabilidad de cualquier reacción israelí. Pero hay que tener en cuenta que si el Hezbollah hubiese enviado el drone hacia el espacio aéreo israelí lo habría hecho con profesionalismo. El partido estaría, en ese caso, consciente de que era un mensaje provocador. Y estaría por lo tanto listo para responder a cualquier tipo de reacción de parte del enemigo.
Al-Akhbar , 23 de abril de 2013
El día de ayer habría que subrayarlo en el calendario como uno de los que pasan a formar parte de las «jornadas gloriosas». El 22 de abril de 2013, el Líbano anunció su entrada oficial en la guerra que se está librando en Siria. Los libaneses simplemente han decidido matarse entre sí en suelo sirio. En cuanto al Estado [libanés], es inexistente. Ningún responsable se atreve a interrogar al Hezbollah sobre lo que hace en territorio sirio y ningún “estadista” hace callar a los nuevos autores de fatwas.
Para la población de Ersal y de la Bekaa, el Hezbollah ya no es un partido de resistencia. Para los partidarios de la “revolución siria” en el centro y el oeste del valle de la Bekaa, el Hezbollah ya no es otra cosa que un participante en el derramamiento de sangre de Siria. La participación del Hezbollah en los combates en Siria no es vista con buenos ojos por un sector nada despreciable de los partidarios de la Resistencia en el Líbano y en el mundo árabe. Pero quienes lo acusan dan muestras con ello de una depravación sin precedentes, cuando –desde el primer día– ellos mismos participaron en el apoyo a los grupos armados en los planos político y mediático así como en materia de seguridad, en los aspectos militar y financiero.
Al-Watan (Diario sirio independiente), 25 de abril de 2013
Fuentes informadas han revelado que oficiales y pilotos turcos están participando en la batalla alrededor del aeropuerto de Minigh, en el norte de Alepo, con el apoyo de servicios de inteligencia árabes y extranjeros a través de los puestos de mando instalados en la frontera turca. El objetivo es apoderarse a toda costa de ese aeródromo para realzar la moral de los rebeldes, que han venido sufriendo reveses y pérdidas en posiciones estratégicas. Ese aeropuerto carece de valor militar pues hace tiempo que no se utiliza en misiones de combate, pero es una espina clavada en el flanco de los rebeldes debido a su emplazamiento, en pleno centro de la región que controlan.
Las mismas fuentes indicaron que la aviación destruyó ayer varias columnas de vehículos de los rebeldes provenientes de Deir Jamal y Ziara que trataban de reforzar el asedio al aeropuerto.
Los comités populares desempeñan un papel importante en la defensa del aeropuerto de Minigh. Desde las aldeas próximas de Nobol y Zahraa, decenas de miembros de esos comités acudieron el lunes en ayuda de la guarnición [del aeropuerto]. Varios resultaron muertos y se reportan unos 30 desaparecidos. Según los habitantes, los rebeldes mutilaron y expusieron los cuerpos de 3 miembros de esos comités en la ciudad de Azaz.
L’Orient-Le Jour (Diario libanés en lengua francesa cercano al 14 de Marzo), 23 de abril de 2013 __ El jeque Ahmad el Assir, imam salafista de la mezquita Bilal ben Rabah, anunció en una conferencia de prensa la formación de las «brigadas de la resistencia libre en Saida». «Llamo a todo el que se sienta amenazado por el Hezbollah a formar las células de 5 personas por unidad para defenderse», indicó el jeque, que también emitió una fatwa en la que autoriza a los «jóvenes libaneses residentes o emigrados a luchar para defender la localidad de Qousseir, en Siria».
El jeque salafista Salem Rifai también anunció, al término de una reunión de sus partidarios en Trípoli [Líbano], «el estado de movilización general para acudir en ayuda de los sunnitas agredidos en la región de Qousseir y sus alrededores, a través de toda forma de apoyo que permita preservar sus vidas y consolidar su presencia y su resistencia». «Esto se ha hecho necesario por deber legal, moral y humanitario, sobre todo desde que el Estado [libanés] renunció a sus responsabilidades en la defensa de sus ciudadanos», agregó el jeque. Igualmente reprochó a «los tres principales responsables del Estado libanés el haber permitido, con su silencio, la injerencia flagrante y directa del Hezbollah que agrede a los oprimidos, libaneses y sirios, en Qousseir, y haber legitimado la discordia confesional en el Líbano, lo cual amenaza la paz civil y la coexistencia».
Elnashra.com (Sitio informativo independiente libanés)
Antoine Hayek
Los llamados a la yihad no han influido en el curso de la crisis siria ni sobre la progresión estable del ejército, según confiesa el propio Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH, de oposición). El avance de las tropas regulares hacia la ciudad de Qousseir para cercarla y hacerla caer militarmente es un viraje de la situación en contra de la oposición armada y de los países que la apoyan y va a cambiar el conjunto del panorama en Siria. Los rebeldes que han huido del infierno de los combates aseguran que el ejército sirio se apresta a liberar y limpiar rápidamente Boueida y Daiaa, las dos últimas ciudades que aún permanecen en manos [de los rebeldes]. La reconquista [de esas dos ciudades] permitirá cercar por los cuatro costados la ciudad de Qousseir, que constituye la principal plaza y el centro de mando de los rebeldes.
Los visitantes provenientes de Damasco estiman que la batalla de Qousseir constituye un viraje militar y estratégico en la crisis por las siguientes razones:
  1. La caída total de Qousseir, combinada con la de Daraya, Jdeidet Artouz y Jdeidet al-Fadl (en la Ghouta occidental) empuja a los rebeldes a más de 10 kilómetros de la capital, quedando esta última fuera del alcance de los disparos con morteros;
  2. La caída de la ciudad de Qousseir y de la región rural que la rodea provocará la caída de Homs y de una parte de su región rural, permitirá abrir la carretera Damasco-Homs y confiar la seguridad a los comités populares. De esa manera, las tropas de élite que luchan en Homs y Qoussair podrán concentrar sus esfuerzos en otros puntos;
  3. El restablecimiento de las líneas de abastecimiento entre Damasco y su región rural y entre Homs y sus zonas rurales permitirá trasladar la batalla hacia Hama, Alepo, Idleb, Qamichli y sus regiones rurales;
  4. Esos éxitos tendrán un importante efecto moral en el ejército sirio y le permitirán cerrar filas y retomar la iniciativa;
  5. Esos éxitos constituyen una importante carta en manos de los negociadores rusos e iraníes en todo tipo de solución, a corto o largo plazo.
Fuente
New Orient News (Líbano)

Oseas y al análisis de los movimientos sociales

Una de las principales aportaciones de la Liga Comunista 23 de Septiembre al análisis de los movimientos sociales de su época es, sin duda, la que hiciera Ignacio Arturo Salas Obregón en el documento Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario. También conocido como Manifiesto al proletariado, éste es uno de los documentos centrales de esa organización.

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El análisis de los movimientos sociales constituyó una de las actividades centrales de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Salas Obregón, Oseas, caracterizó las etapas del movimiento social en México a partir de sus flujos y sus reflujos: encontró que las masas se colocaron en una posición ofensiva de carácter histórico entre 1910 y 1917, y luego, de nueva cuenta, de 1924 a 1940, y, por el contrario, el periodo que va de 1940 a 1956 es de reflujo dominante. Identifica que de 1956 al momento de su análisis en 1972 y 1973, las masas habían emprendido una nueva ofensiva histórica, con rasgos cualitativamente distintos de las anteriores.
La consolidación del capitalismo a nivel internacional en la década de 1940 creó las condiciones para la liquidación de los modos de producción precapitalistas y para la extinción de las clases que tenían su raíz en éstos, lo que a su vez habría de engendrar las bases para que el proletariado alcanzara, con el ascenso del movimiento de masas de 1956 a 1974, su madurez política.
“[...] El proletariado […] y los campesinos pobres o semiproletarios han desarrollado, a lo largo de las 2 últimas décadas […] movilizaciones que son la manifestación del ascenso de la lucha que fuera constatado por Arturo Gámiz en 1965 [...] Esta ofensiva se ha caracterizado por ser […] una lucha sostenida: tan pronto se plegaron unos sectores, otros pasaron a la ofensiva; en momentos determinados la ofensiva procedía de diversidad de sectores […] si al principio de la ofensiva muchas luchas aparecían como luchas aisladas, cada vez son más la expresión de un ascenso generalizado [...].”
Oseas hace un análisis detallado de las formas de lucha que se presentan en ese periodo:
“[…] Las masas arriban en el actual periodo a la movilización a través del desarrollo de la lucha de resistencia que se manifiesta en diversidad de formas: motines, huelgas, ‘invasiones’, marchas, etcétera […]. Esta lucha de resistencia se ve fuertemente fortalecida por la exacerbación de las contradicciones de clase en la formación social mexicana y de manera particular por el desarrollo de la crisis económico-política por la cual atraviesa la sociedad burguesa. La pauperización, y junto con ella el recrudecimiento de las condiciones de la opresión política sobre las masas, empujan a éstas a desarrollar una lucha cada vez más amplia por transformar sus condiciones materiales y políticas de existencia.”
Oseas encuentra de 1956 a 1974 una manifestación de un ascenso revolucionario, el cual se aprecia con el paso de la actividad de sabotaje a la huelga económica, y de ahí a la huelga política, el paso de las revueltas a las manifestaciones políticas masivas y de éstas al combate de calle en las ciudades.
Respecto de la lucha en el campo, Oseas registra el paso de levantamientos espontáneos al desarrollo sistemático de las “invasiones”, y de éstas al desarrollo de huelgas económicas y políticas. Señala el paso de las asambleas en los poblados a las manifestaciones de campesinos en las ciudades y la extensión de las luchas campesinas a comarcas enteras; e igualmente identifica en el campo, como antes lo hizo en la ciudad, “el paso de una táctica de la defensa pasiva a una táctica de resistencia militar, y de ahí al desarrollo de la lucha guerrillera”.
Algunos teóricos y algunos exguerrilleros han señalado esta última afirmación de Oseas como parte de un pensamiento “delirante”. Ciertamente podrán hoy no estar de acuerdo con esta afirmación como consigna política, pero no pueden negar que el paso de la defensa pasiva a la lucha guerrillera se estaba dando en ese periodo, y su resultado es el periodo que hoy conocemos como de lucha armada en México de las décadas de 1970 y 1980.
Oseas identifica que mientras las movilizaciones de 1958-1959 pusieron como forma fundamental de lucha el desarrollo de la huelga económica, 1968 habría de poner en el centro a la huelga política.
Todo ello representa para Oseas un nuevo ascenso de la lucha del proletariado, en la cual, si bien es cierto que hubo una diversidad de derrotas, éste ha sabido sacar la experiencia para consolidar con mayor fuerza su política. “[…] Ni las derrotas políticas (las menos), ni las derrotas militares (las más), han podido detener el empuje de las masas populares”. Esto es que no se plantea un ascenso lineal, sino la existencia de flujos y reflujos relativos, sin que eso signifique para Oseas “la pérdida de la iniciativa histórica del proletariado”.
Pero ¿qué es lo que sucedió con el ascenso del movimiento y con el arribo “a una ofensiva táctica de carácter militar desarrollada como lucha guerrillera” que plantea Oseas?
La respuesta ligera a esta pregunta ha sido el elemento que académicos poco profundos y guerrilleros arrepentidos han encontrado para la descalificación apresurada de todo el edificio conceptual de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Porque de lo observado en años posteriores, o bien de 1954 a 1973 no había tal ascenso del movimiento, o bien ese movimiento no estaba pasando a formas superiores de lucha, por lo que las afirmaciones en ese sentido no eran sino “delirios”, tal y como han sostenido los detractores de la guerrilla en México.
Lo primero que habría que comentar es que este juicio sobre la llamada guerrilla, y especialmente sobre la Liga, responde a una profunda falta de documentación y a un análisis superficial de los planteamientos de esta organización.
Esta interpretación sobre la Liga la podemos encontrar en la afirmación que hiciera Rhi Sausi, en un documento publicado 1978 en el periodo de mayor algidez de la Guerra Sucia en México, donde se puede leer:
“[…] Los grupos armados –que constituyeron la Liga en 1973– llegan a la conclusión de que […] la radicalidad de las formas de lucha de muchos sectores de masas era un signo evidente de que la revolución estaba a la vuelta de la esquina…” (José Rhi Sausi, La parábola de la guerrilla mexicana, Coyoacán, México, número 3, abril-junio, 1978, página 71).
Esta historia de que para la Liga Comunista 23 de Septiembre la revolución –o la insurrección– estaba a la vuelta de la esquina ha quedado, a tanto repetirse, como la historia oficial y “verdadera” de la Liga, al grado de que incluso algunos antiguos militantes de ésta la han retomado como fundamento “teórico” de la denostación de su pasado. Pero veamos lo que dice Oseas, precisamente en este documento central:
“Advirtamos de entrada que la Liga Comunista 23 de Septiembre –a diferencia de las opiniones de otras organizaciones armadas– no considera que en el actual grado de desarrollo de la lucha, la lucha guerrillera se haya colocado como forma fundamental. ¿Por qué? En primer lugar porque no basta desear que esto lo sea. La lucha guerrillera no se destaca en primer plano como resultado de la intención que exista en la cabeza de los representantes de tales o cuales grupos, sino como resultado del desarrollo que la lucha haya alcanzado. En segundo lugar, porque tal apreciación aparece siempre ligada a tendencias […] terroristas, que pretenden sustituir la acción de las masas con la actividad de los grupos armados [...]. Pretender, por ejemplo, que la acción guerrillera por sí sola prepare las condiciones subjetivas para el desarrollo de la revolución no puede sino causar la risa de cualquier marxista. En tercer lugar, porque tal apreciación está siempre ligada a una comprensión estrecha del desarrollo de la guerra de guerrillas […] como forma de lucha que abarca otras formas diversas, sin excluirlas […]. La concepción con la cual nosotros estamos en desacuerdo restringe la guerra de guerrillas a un simple método [...]. En cuarto lugar, porque de tales apreciaciones se deriva el más burdo y oportunista rebajamiento de las tareas que corresponde desarrollar a los grupos revolucionarios, fundamentalmente el rebajamiento de las tareas de educación y organización”.
Oseas da un ejemplo: “Nada tan aberrantemente falso como decir que los combatientes de Madera [Ciudad Madera, Chihuahua, 23 de septiembre de 1965] carecían de una relación directa y sólida con el movimiento de masas de la zona. Todo lo contrario –dice Oseas– la capacidad de dirección sobre el movimiento de masas caracterizó a esos combatientes […]. De ahí en adelante, el desarrollo de la lucha guerrillera estaría ligado a las movilizaciones de Guerrero, Morelia, Sonora en 1967; al movimiento de 1968, durante el cual se amplía e intensifica; a las posteriores movilizaciones de Monterrey, Sinaloa, Chihuahua, Distrito Federal, etcétera”.
Oseas se pregunta sobre el papel específico de la lucha armada en el periodo analizado y se responde: “en primer lugar […] crea los puntos de apoyo para la lucha abierta de masas [...] que le permiten al movimiento de masas dos cuestiones: preparar mejor su movilización y contar con una retaguardia de resguardo”.
Por si hubiera lugar a dudas, Oseas es contundente cuando afirma que “ni la insurrección ni la misma guerra han alcanzado todavía un desarrollo envolvente y totalizador que las coloque en primer plano”.
Por ello, afirma Oseas, es que las consignas centrales son “preparar la huelga política y la general, desarrollar intensamente las huelgas en todos lados, extender la huelga lo más posible, hostigar permanentemente al enemigo desarrollando más y más paros, y más y más huelgas, convertir los paros en huelga política […] apoyar toda manifestación de descontento por pequeña que esta parezca […]. ¿Es para nosotros la actual situación una situación revolucionaria? Evidentemente no”. Tal vez en la actualidad no se usaría –como lo hace Oseas– la palabra “retraso” o “formas superiores”, sino otros términos tales como “formas diferentes”, pero no hay que olvidar que cada análisis es fruto de su época y por tanto está impregnado del imaginario correspondiente.
Pero una vez hecha esta aclaración, seguimos con la duda: ¿qué pasó con el mentado “ascenso del movimiento” que identifica Oseas “en 1972 y lo que va de 1973”?
Pues sucedió un fenómeno que pocos han reparado cuando analizan la pretendida “derrota de la guerrilla en México” y que –desde mi punto de vista– tampoco fue analizado con la profundidad que se merecía por la propia Liga Comunista 23 de Septiembre.
En mi opinión no es posible negar el ascenso o flujo del movimiento del proletariado (o de la movilización social o movimientos sociales como lo llamaríamos hoy) en el periodo que identifica Oseas, y tampoco es posible negar que sus consignas pasaban de un plan meramente defensivo o reivindicativo a una lucha contra la opresión gubernamental, que podría ser conceptualizado como un “ascenso” de la movilización social.
Se podrá o no estar de acuerdo con esa tendencia del movimiento (que por cierto no era la única), pero es un hecho que, al menos en varios sectores sociales, se presentaba.
Lo que no pudo constatar Oseas (pues hay que recordar que fue desaparecido por la Dirección Federal de Seguridad en abril de 1974) es que de alguna manera la crisis económica estaba llegando a su fin, y con ello también estaba llegando a su fin el ascenso del movimiento.
En 1973-1974 se inició en México un nuevo ciclo de acumulación capitalista que marcó un respiro al sistema, y que posteriormente se convirtió en un breve pero significativo auge financiero.
Lo que Oseas no pudo constatar es que el aumento significativo de los precios internacionales del petróleo, motivado por el embargo del petróleo árabe en 1973 y la decisión de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) de triplicar sus precios de venta del crudo trajeron consigo durante 1973 y 1974 una cotización del barril de petróleo crudo que pasó de 4 a 12 dólares, y luego a 20 dólares por barril, lo cual a su vez implicó –toda vez que México era en esos momentos uno de los países del mundo con las más altas reservas probadas de petróleo– que se multiplicaran exponencialmente los ingresos financieros, lo que significó una revigorización de la inversión pública y privada y un incremento notable del gasto social, esto es un calmante temporal a la crisis.
Sin embargo, estas aportaciones importantes al análisis de los movimientos sociales de la época, su caracterización, periodización e identificación de los flujos y reflujos del movimiento permiten hoy (al menos a mí) identificar que el reflujo del movimiento que se iniciara en 1973-1974 culminó en un nuevo ascenso del movimiento social que se expresó durante la década de 1980, entre otros indicios, con la formación de las coordinadoras nacionales de distintos movimiento sociales, tales como la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular y el Frente Nacional por la Defensa del Salario, ascenso que, a partir del terremoto de 1985, podría constatarse con toda nitidez, y que tendría su punto más álgido en el movimiento en contra del fraude electoral de 1988.
Fue la insurrección indígena de Chiapas en 1994 lo que marcaría el inicio de un nuevo ascenso o flujo del movimiento en México, y a partir de ahí, los ciclos cada vez más cortos de crisis económica han contribuido de alguna manera a los ascensos del movimiento social, cuyo reinicio observamos en 2004 con la lucha contra el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, que tendría como auge 2006, que no obstante el carácter demócrata-burgués de las consignas, no puede negarse como un flujo de la movilización social.
El análisis de los flujos y reflujos del movimiento, cuando no es un discurso ideologizado para justificar tal o cual política, tal o cual consigna previamente adoptada, es una herramienta fundamental para la transformación del escenario, y el cambio en la correlación de fuerzas entre los movimientos de resistencia y revolución y el régimen al que antagonizan.
Pero para documentar nuestro optimismo, más allá de los flujos y reflujos, a veces cada vez más encimados unos con otros, podemos decir que en México el movimiento de oposición al régimen ha pasado de movilizar y comprometer a decenas o centenas de personas en la década de 1950, a movilizar y comprometer a decenas de miles en la de 1960, a centenas de miles en 1970 y a millones de personas en la década de 1980 en adelante, por lo que lejos de un contemporáneo pesimismo desinformado, debería prevalecer un optimismo mejor informado.
Y no se espanten por favor, pero ante al desangramiento del país frente a las bandas de la delincuencia organizada y frente a la abdicación del Estado mexicano a su jurisdicción en importantes porciones del territorio nacional y la renuncia obvia a su –antes– autoasignado papel de “monopolio legítimo de las Fuerzas Armadas”, en los estados y regiones afectadas por el narcotráfico y los paramilitares de todo tipo, en pueblos y comarcas enteras, han surgido las policías comunitarias y las acciones concretas de autodefensa, cuyos integrantes, sin haber leído a Oseas han pasado ya, como dice éste en el Cuestiones, “de la defensa pasiva a la resistencia militar”.
39 años del secuestro de Oseas
Ignacio Arturo Salas Obregón nació en Aguascalientes. Fue herido y aprehendido a la edad de 25 años la noche del 26 de abril de 1974, después de un enfrentamiento con la policía en la colonia San Rafael, municipio de Tlalnepantla, Estado de México. Fue trasladado al Hospital General de Tlalnepantla y luego al Campo Militar Número 1, por la Dirección Federal de Seguridad, y a partir de ahí se encuentra en condición de desaparición forzada. La Liga Comunista 23 de Septiembre expresó en su periódico central Madera, número 58: “La justeza de sus aportaciones y su gran capacidad como dirigente han sido laureadas ya por el mismo transcurso del movimiento revolucionario. Hombres de esta altura no se encuentran a la vuelta de la esquina.”
*Licenciado en administración y maestro en desarrollo social; exintegrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre
Fuente: Contralínea 332 / abril 2013